Historias de la mili XXIII: Jura de Bandera.
De regreso a Granada terminé de leer el libro. Impresionante, me había hecho dudar y había logrado tenerme pendiente. Creo que fui el único que no se durmió en el autobús. Pero no sólo fue mérito del libro. Tomé y sus ronquidos, parecidos al sonido del motor de un tractor, también pusieron de su parte. Llegamos a Granada casi de madrugada, era viernes, y ese mismo domingo teníamos le acto de Jura de bandera. Mientras el gitanillo y yo fuimos a dormir a nuestras respectivas casas, los demás se marcharon al cuartel. A la mañana siguiente tenía dudas sobre si encontraría allí a los que se habían librado de la mili. Me llevé una agradable sorpresa al ver en la formación a Tomé y al gordo de Loja . Ambos habían decidido quedarse un día más y así poder Jurar bandera con nosotros. Pasamos el día preparándonos para el gran momento. Lustrando las botas con grasa de caballo, intentando dejar la ropa bien doblada, todo para estar bien guapos. A mí me resultaba algo complicado, con mi gorra lade...