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Mostrando entradas de octubre, 2015

Cuenta conmigo

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¿Cuánto hace que no llamas a uno de tus mejores amigos para decirle —Cuenta conmigo—? 
A veces cometemos el error de no efectuar ciertos gestos  movidos por el pudor o por suponer que no son necesarios, pues pensamos que nuestros amigos ya lo saben. Pero hemos de ser generosos en ese sentido, pues cuando nos sentimos abatidos, el gesto más simple puede marcar la diferencia entre el inicio de una depresión y el volver a sentirse con fuerza y ánimo, apoyado por esas personas que son las que de verdad te importan.



A los amigos hay que cuidarlos, mimarlos, darles nuestro apoyo y calor, pues son uno de los pilares en los que se asienta nuestra vida. Así que usa el teléfono para algo más que usar el WhatsApp y marca el número de ese amigo que sabes que pasa por un mal momento; le alegrarás el día con un gesto tan sencillo.

La diferencia la marca el detalle

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Dice una persona sabia de mi entorno, que la gente no es ni buena ni mala, que la diferencia la marca el detalle. Así ocurre con el resto de planos de nuestra vida. Al pensar en una novela y sus personajes, ¿acaso no son los pequeños detalles los que ayudan a caracterizarla? Ya sea una cicatriz para describir al malo o los hoyuelos que aparecen en la cara de la amada cuando sonríe.  Son detalles con los que damos pistas a nuestros lectores sobre el tipo de personaje que les presentamos.

En cuanto a esa eterna búsqueda de la belleza que todo soñador vive, ¿acaso no son los pequeños detalles los que hacen que te fijes en unas cosas más que en otras? Una flor con un pétalo que se desprende; la hoja de un árbol que en otoño cae mecida por la brisa; el brillo de las calles cuando aparece la lluvia... Son ejemplos de lo que os digo.


Hace unos días visité el Cuarto Real de Santo Domingo, en el granadino barrio de El Realejo, cuya visita recomiendo y además es gratuita. Tanto en los surtidores …

Descalza tu alma

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En el escribir y el amar, deja descalza tu alma. Siente el contacto de la tierra en la planta de tus pies: es el mejor modo de conseguir que,  a pesar de la distorsión que provocan las gotas que producen los chorros de realidad y sentimientos,  tu yo real y el que reflejas se asemejen lo más posible.

Así es como hago camino

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Surco a surco y paso a paso: con la mirada puesta en el horizonte; los pies asentados en la tierra; y la curiosidad de un niño pequeño. Así es como hago camino.


Busco el rayo de luz que se filtra en un día nublado

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Busco el rayo de luz que se filtra en un día nublado; ese rayo mágico cuya estela destaca en el horizonte y que ilumina un punto concreto del paisaje. La naturaleza siempre nos permite esa punto de fuga; ese respiradero a través del que escapar de la pena que nos asola.
Si te cuesta encontrarlo has de mirar bien, extender tu vista lo más que puedas y si no llegas a ver su estela, sirva como prueba un pedazo de sierra, de vega, un olivo lejano; pero no ceses de buscar jamás.
Hay ocasiones, como me ocurrió en la pasada noche, en que has pasado el día entero y no lo has encontrado y en el lugar en el que menos lo esperas ves a lo lejos una melena que destaca del resto, que te ofrece conversación y consuelo: ahí tuve mi rayo de luz. Tuvo que ser a través de dicha conversación, como comencé a redescubrir que no todo el mundo es gris y que hay seres llenos de luz que siempre están dispuestos a ofrecerte una palabra de ánimo.
La vida es tan grande, es tan bella, que el más mínimo aliento de otr…

La felicidad es efímera

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La felicidad es un pájaro, que veloz, cruza tu campo de visión; intenta que te pille con el dedo en el disparador: es efímera.Lo que un día te dio fuerza para emprender; aquello que te sirvió de motivación, desaparece un buen día de tu vida. Se esfuma y se pierde, tal vez para siempre. Tenemos que prepararnos para estos momentos en que la vida parece tragarnos y no sucumbir a la tristeza. La verdadera fuerza la tenemos en nuestro interior y no podemos depositarla en personas o situaciones concretas.  Tú eres fuerte y vales más de lo que piensas.
Has de atreverte a dar el paso que te separa del precipicio ante el que te encuentras, no necesitas un palito para emprender el vuelo: las alas son tuyas. Da rienda suelta a tus virtudes; desarrolla todo lo que llevas dentro sin miedo a nadie. Mide los riesgos. A tu alrededor encontrarás montones de ejemplos de personas que no son más que tú y lo único que los ha hecho sobrevolar tu cabeza es que un día dieron el paso ante el que te encuentras.  …

Sobre los olivos y la tristeza

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Hay olivos que parecen tan eternos como la tristeza y nubes tan efímeras como la ilusión.

La lluvia nocturna provoca sueños profundos.

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La lluvia nocturna provoca sueños profundos
El cristal de mi ventana está lleno de gotas de lluvia; en el hueco de la del vecino, observo a un gorrión que salta y se sacude el agua de sus plumas; las tejas destacan con un brillo especial en medio de un paisaje parduzco, de luz tenue y colores apagados por no haber terminado de amanecer. Ahora comienzan a llegar hasta mi ventana las voces de los niños que medio dormidos llegan al colegio; vuelvo a recordar mi sueño: En la escuela de las Eras, los niños saltamos sobre los charcos más grandes. llevamos las perneras de los pantalones metidas bajo las botas y nos sentíamos invencibles, don Fernando nos regaña y la "seño" Socorro, nos obliga a sacudir el barro de las suelas antes de entrar en la clase. Disfruté mucho con mi maestra, tan criticada por ser demasiado blanda, por dejarnos extrema libertad en clase y con la que sus alumnos aprendimos pocas lecciones de los libros.




Me divertían los deberes que nos mandaba: pasaba el diccio…

Tras una noche en la que he escrito y he soñado: soy feliz.

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Tras una noche en la que he escrito y he soñado: soy feliz



Sentarme ante el teclado y plasmar por escrito alguna de las cosas que pasan por mi mente: locuras varias, sueños que humedecen los ojos, ya sea por la risa o por ternura. Es magia lo que siento cuando me siento ante mi teclado; es algo que amo. Nunca dejaré de escribir, pues se ha convertido en el mejor modo de aprender a quererme.
Me senté a rematar un relato para el que ha llegado su momento y además de terminarlo y despedir así una etapa de mi vida, escribí otro: mucho más fantástico, de un estilo diferente y un ritmo vertiginoso con el que me divertí a rabiar. Al terminarlo me metí en la cama y lo soñé: hoy continuaré el relato con lo soñado. Es magia lo que tenemos en nuestra cabeza: es el salvavidas que me arroja el subconsciente cuando zozobro hacia la pena. Lo que escribo se alimenta de mis sueños y viceversa. Si algo me une a la vida es la magia que se produce al escribir. Y aunque sea el único que lea mi obra, os asegu…

Marca el camino que lleva a tu sueño

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Marca el camino que lleva a tu sueño. Sea el que sea: formar una familia, encontrar el amor, poder conseguir el trabajo que deseas y que desde hace tanto tiempo se te resiste: no dejes de luchar por lograrlo. Está en tus manos la lucha. Y si haces una buena pelea, si al final de la carrera no has llegado el primero pero sabes que lo has dado todo por conseguirlo, no te decepciones; al contrario, levanta la cabeza y siente la felicidad de saber que lo intentaste hasta el final y que pusiste toda la carne en el asador. Cuando te sientas perdido, mira bien a tu alrededor, la vida nos deja pistas a modo de pequeñas migas de pan, para que volvamos a nuestro rumbo. Confía en tu fuerza interior, en tus virtudes y tus capacidades. Siempre habrá gente mejor que tú, pero si no dejas de formarte, si estás dispuesto a reinventarte, nadie te apeará de la carrera que conduce a tu sueño. Recuerda que para sentirte bien contigo mismo, para acercarte a eso que llamamos felicidad, necesitamos objetivos.

No impedirán mi vuelo

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No impedirán mi vuelo





He vuelto a mi pueblo; las nubes no podían ser más dignas de un sueño; y además, he visto alzar el vuelo a un ave blanca que se ha cruzado en mi camino. Aunque el dolor me impida hacer ciertas cosas; por más que provoque rabia e impotencia, he tomado la firme decisión de que no me cortará las alas.

Como un perro atado a la espera de algo

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Como un perro atado a la espera de algo







A veces ocurre que nos sentimos como este perro: atados a una correa que nos impide cambiar nuestra vida; con un velo que filtra aquello que tenemos ante los ojos; y deseosos de encontrar algo de cariño. Sin percatamos de que esa correa es el temor a enfrentarnos a nuestro destino. Rompamos todas las correas y acabemos con los miedos que nos atan...
¡VAMOS AL ENCUENTRO DE NUESTROS SUEÑOS!

Ayer me contaron las flores que vida y belleza van de la mano

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Ayer me contaron las flores que vida y belleza van de la mano. 





Sin casarme ni embarcarme, tengo un rumbo fijo que no pienso abandonar. En un momento en que me cuesta caminar con algo de normalidad; cuando cada paso supone sufrir pinchazos de dolor intenso; cuando acabo de sufrir una enorme decepción causada por un autoengaño: lo único que me salva de no caer en la desidia, el desánimo y la autodestrucción, es que tengo un SUEÑO. La vida es dura, aprieta y nos pone a prueba, pero ¿acaso no es bello saber sobreponerse a todas las vicisitudes que nos plantea?
¡Vamos a por este martes 13!

La gente que nos rodea se comporta como las hojas de un árbol

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La gente que nos rodea se comporta como las hojas de un árbol: cuando estamos vigorosos, alegres y rebosamos salud, nacen a nuestro alrededor todo tipo de supuestos amigos; pero cuando llega el frío y hay que soportar un largo invierno a la intemperie, te abandonan mecidos por un viento que les promete la seguridad del suelo. Te dejan a solas con las cuatro o cinco ramas, que a pesar de quedar desnudas, nunca te abandonan. Son esos los únicos verdaderos amigos que tienes.

No olvides que la fuerza vital para hacer que vuelvan a salir nuevos brotes, sale de dentro de árbol; de modo que no pierdas nunca la fe en tus posibilidades ni fíes tu futuro a la ayuda externa.

Ayer llevé a mi sobrino de ocho años a Pinos Puente

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Ayer llevé a mi sobrino de ocho años a Pinos Puente. Mientras caminábamos por la calle Real hasta el Puente de la Virgen, vino a mi memoria una imagen muy similar de cuando yo, con su misma edad, servía de apoyo a mi abuelo Luis, camino del supermercado o del Florida.


Quise que conociera sus raíces: le expliqué donde se criaron sus abuelos; la costumbre que había de persignarse al salir del pueblo camino a de Granada, al pasar junto a la Virgen de las Angustias; y qué pinta el busto de Cristobal Colón alli al lado. Para terminar, mientras hacía fotografías, le insistí en que hay que aprender a mirar al cielo.
Pasé una mañana estupenda junto a mi sobrino.

Paseos por Granada

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Uno de los mayores placeres que disfruto siempre que puedo es el de pasear, es la razón por la que con frecuencia me puedo dar el lujo de dar largos paseos por Granada. Os invito a seguir tan sana costumbre. Todas las ciudades y pueblos tienen maravillosos lugares por los que pasear.








Aprende a quererte

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Si te limitas a caminar cabizbajo a causa de la impotencia que produce lo difícil que está todo; o lo que es peor, de no quererte a ti mismo, te pierdes ver el espectáculo que cada día nos brindan el cielo y las maravillosas imágenes de los tejados de nuestra ciudad. Levanta la cabeza, amigo; disfruta de todas aquellas cosas que nos ofrece la vida, y lo más importante: aprende a quererte.


Los tejados de las ciudades reflejan su alma, son el subconsciente de la ciudad.
Es el lugar donde se concentran los deseos y los miedos de cada uno de los que las habitan. Alza la mirada y contempla de la vida con mayor claridad, si lo haces te encontrarás a ti mismo y te ayudará a aprender a quererte.

Hay puertas destinadas a ser pared

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Hay puertas que nunca llegamos a ver abiertas. Las recordamos cerradas desde la primera ocasión en que pasamos junto a ellas, que además suele coincidir que lo hicimos por casualidad; un desvío en busca de algún otro sitio y te la encuentras. La miras sin prestar atención, pero de pronto se convierte en sitio de paso habitual y cada día la miras y la ves cerrada. Pasado un tiempo, pierdes la timidez y te acercas a ella y la empujas sin resultado alguno; repites la acción cada cierto tiempo y siempre te encuentras con el mismo resultado. Y es inevitable preguntar:
¿Hay puertas destinadas a ser pared?

La respuesta es afirmativa, pero tardas en comprenderlo y hasta que no lo haces vuelves a empujarla una y otra vez; la golpeas de modos diferentes esperando que se abra; gritas aquello de "Ábrete, Sésamo"; pero nunca encontrarás la respuesta que esperas. Pues hay puertas que nacieron para ser pared y las paredes son sordas y no entienden de empatía.