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Mostrando entradas de febrero, 2014

La casa de Castril

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En la Acera del Darro, cerca del Paseo de los Tristes y  frente a la Parroquia de San Pedro y San Pablo, está situada la Casa de Castril,  uno de los edificios más bellos que tenemos en nuestra ciudad.  Al finalizar la Guerra de Granada, Isabel y Fernando, como agradecimiento por los servicios prestados, otorgaron el Señorío de Castril a Hernando de Zafra,  su secretario, junto al permiso para construirse una casa frente a la Alhambra. Sería su nieto quien ejerciera tal permiso allá por el año 1539. Aunque se ha atribuido la construcción de su portada de estilo plateresco,  a Diego de Siloe, lo arbitrario de su composición parece indicar como autor de la misma a Sebastián de Alcántara, uno de sus discípulos, quien ya trabajara con  Jacobo Florentino en la construcción de la Capilla Real. Destaca en la misma, la finura del modelado de sus temas así como una gran opulencia. Aunque lo que más llama la atención es un balcón en esquina que se encuentra cegado, que consta de pilastras y colum…

Bibrrambla

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Todos hemos pasado por ella miles de veces y si hacemos un poco de memoria, podemos rescatar momentos de nuestra infancia transcurridos allí. Ayerpor la tarde, cuando decidí hablaros sobre este lugar tan emblemático de nuestra ciudad, la primera imagen que vino a mi cabeza fue la de una fría tarde de diciembre de hace más de treinta años,en la que mis padres nos llevaron a los cinco hermanos, a ver los juguetes que íbamos a pedir en la carta a los Reyes Magos aquella Navidad. Hoy he querido pasearme por allí, llenarme de los sonidos, de las imágenes que ofrece a los viajeros que visitan nuestra Granada. Lo primero que llama la atención al llegar es la variedad cromática que nos ofrecen los edificios que la rodean: celestes, granates, ocres, verdes; como si aún tuviera que atraer a los comerciantes que llegaban de tierras lejanas en busca de sedas de calidad, especias o de los demás productos que se ofrecían en la Alcaicería. Y es que hoy en día, atrae a turistas de todo el mundo que vi…

REGALO DE SAN VALENTÍN

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Olvida, que me acerqué a ti en aquella sucia barra de bar, tan sobada como tu piel y tan decrépita como tu alma.
Olvida el ron que bebimos, que,  con una mirada, echaste a tu amiga poco antes de que bajaran las persianas de aquel antro inmundo, para quedarte a solas conmigo.
Olvida que aquella noche, cuando tiraste la colilla sobre un charco, apreté tu cuerpo contra el mío y te dije que me gustabas.
Olvida mi expresión de niño  al que su padre le ha roto la hucha, cuando  en mi cama, descubrí tus piernas entrelazadas a un cuerpo que no era el mío.
Yo,  olvidé que me sentí como la colilla, que arrojada al charco se empapó de toda la inmundicia humana. Olvidé, que fui el niño, que dolido se gira para llorar sobre su almohada.
Quiero recordar tu risa, tus labios ardientes, el misterio de tu mirada. ¡Pero me cuesta tanto…!
Quiero recordar, las horas muertas  que pasamos frente al fuego. Los abrazos, las caricias y las carcajadas. ¡Es tan complicado!
¡Cupido, Eros, San Valentín! Sed testigos de mi ofrenda.
¿Mi regalo? …

RAÍCES (El arce rojo)

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Como cada mañana, desde que perdiera su empleo por la bancarrota de su empresa en  el crack bursátil del 29, el crepitar de las hojas secas marcaba el anodino caminar de Jack Seymour por las veredas de tierra de Central Park. Desde aquel día, tras dejar a su hija en la escuela, dedicaba sus mañanas a dar largos paseos por el pulmón de la Gran Manzana. Vestía un abrigo largo de color beige y un sombrero gris. Caminaba con la cabeza gacha, avergonzado por no tener ni ser capaz de conseguir un trabajo con el que alimentar a su familia. Su vista no alcanzaba a ver más que naturaleza muerta: hojas parduzcas que caían de los centenarios árboles; los altísimos edificios de ladrillo y cemento que rodeaban el parque; y sombras de lo que poco tiempo atrás habían sido personas. Pensaba en su vida y no comprendía en qué se había equivocado. Él había hecho todo lo que la sociedad le demandaba: renunció a la pasión que sentía por los libros para cursar estudios de ingeniería industrial; se había ca…