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La vida se abre paso en todas las direcciones

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(Fotografía de Diego Eidelman) El niño, enfadado, buscó  a su abuelo y lo encontró en el parque, sentado en un banco de madera desgastada y lleno de mensajes hechos a navaja, que hacían referencia al amor que sintió M. por Azucena en el 94; al que sintió por Belén en el 96; y el que parecía definitivo, en el que ya escribió su nombre completo, Manolo, un gran corazón atravesado por una flecha y el nombre de Carmen. Desconozco si los tachones con los que intentaron borrar la historia sentimental de Manolo y la del propio banco,  los habría hecho Carmen o un amor posterior. El abuelo, que hacía un rato había dejado el periódico a su lado tras haberlo leído, se preocupó al ver la expresión de su nieto, pues sabía el carácter tan complicado que tenía, ya que era el suyo mismo: lleno de inseguridades que hacían que reaccionara, incluso con violencia, ante la menor broma; con una timidez extrema que lo bloqueaba hasta hacerlo llorar por impotencia; pero con un gran ...

La leyenda del monarca sabio

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Se cuenta que hace muchos años, en los tiempos en que había vasallos y caballeros y estos últimos vestían armadura, hubo un reino gobernado por un rey que tenía fama de ser justo y sabio. Durante años el rey se mantuvo, gracias a su sabiduría, alejado de guerras; solía decir que el peor de los acuerdos era preferible a la mejor de las batallas. Pero esta historia comienza al poco de comenzar su reinado. Cuando llegó al trono los nobles le tenían que pagar grandes impuestos y los campesinos, a duras penas lograban pasar el invierno con lo que ganaban con las cosechas tras pagar los tributos a sus señores. Por aquel entonces, llegó a la corte un señor de ropa extravagante, que vestía pantuflas y un gran turbante de color dorado. Al ser recibido en audiencia por el joven rey, el extraño viajero le pidió audiencia privada ante el asombro de sus consejeros, a lo que el monarca accedió, pues siempre fue muy curioso y por nada del mundo se habría perdido lo que aquel señor de...