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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Cuento de la cigarra

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En una tarde de verano, de estas en las que las paredes sudan y las personas nos derretimos, Paco se había quedado al cuidado de su sobrino para que su hermana pudiera acudir a la cita con el médico en compañía de su madre. Le habían dado unas instrucciones muy precisas, pues se trataba de un bebé:” al mediodía la tocaba el biberón”, con una anotación subrayada que decía: “Derrama unas gotas de leche en tu muñeca para comprobar la temperatura”; tras la toma, el niño se suponía que caería rendido en brazos de Morfeo como por arte de magia, pero no sucedió así. Paco, al principio se lo tomó con calma – ya caerá, es cuestión de tiempo- se decía para auto convencerse. Como medida extrema se le ocurrió algo que jamás fallaba, poner en la televisión la retransmisión de una de esas etapas del Tour de Francia en las que los corredores han de recorrer 250 kilómetros de llano, pero el jodido niño hasta parecía interesarse. La desesperación se hacía mayor por el hecho de que el bebé sólo querí…

Siesta a finales de agosto

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Hoy he hecho la compra en el supermercado de mi tío en compañía de mis hermanas; poca cosa si tenemos en cuenta que es sábado, pero ya se sabe, los sábados se carga como si se fuera a acabar el mundo. Allí hemos charlado con mi primo César, con quien ya hemos hecho planes para volver a vernos pronto  y de camino me he encontrado con algunos conocidos del pueblo a quienes me ha dado alegría volver a ver. De regreso a casa, mientras conducía, la temperatura de mi cuerpo ha subido de manera considerable: sol, ventanillas cerradas para evitar que las damas se despeinen y preocupaciones varias en mi cabeza grande de capacidad reducida. Al llegar a casa subí la compra y cuando llegué al pasillo en el que se encuentra mi piso me atacó un olor muy desagradable a pescado podrido; alguna vecina que ha limpiado el pescado y ha dejado los restos al sol, pensé.  Lo peor llega cuando entro en mi casa y me encuentro pescado para comer; mi cuerpo se descompone, llega el sudor frio y tras quitarme la ro…