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Mostrando las entradas etiquetadas como alegría

Sobre el perdón

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El perdón es una cuestión complicada y todos hemos sufrido situaciones en las que hemos deseado ser perdonados y en las que nos ha costado perdonar a quien nos hizo daño. Cierto que hay agravios más graves que otros, pero: ¿merece la pena perdonar? Perdona quien se siente fuerte y libre de complejos; quien aprendió que la vida es corta y no merece la pena limitarla con viejos rencores. El agravio es una piedra que lanzas a un estanque en calma y lo natural es que pasado un tiempo no quede rastro del mismo en la superficie; ese es el momento de perdonar; de no hacerlo se enquistará la relación y llegará un momento en que ninguna de las partes recordarán el agravio; lo único que permanece es el sentimiento de enfado. Y la piedra que quedó en el fondo, hay que dejarla allí, donde no entorpezca nuestra vida. ¡Vive con alegría! Busca la luz en tu día a día y no pongas barreras a tu felicidad. Al perdonar eliminas barreras que te impiden ser libre; derríbalas y deja q...

Mañana, cuando me levante

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El que ya tenía por un pétreo corazón, se ha hecho plastilina en sus manos; lo ha manipulado hasta ponerlo muy blando y ahora se ha marchado y me ha dejado solo. Mañana, cuando me levante, no escucharé mi nombre dicho con inmensa ternura por su voz; no la veré caminar por el pasillo con los brazos levantados; no veré esa carita llena de dulzura y alegría, con la ilusión virgen, deseando que juegue un rato con ella y que la saque a la calle. Mañana, cuando me levante, me sentiré muy solo. Recordaré sus abrazos y el modo en que me daba la mano para caminar a mi lado; recordaré lo especial que me hacía sentir; y desearé volver a imaginarme como James P. Sullivan , acompañado de la pequeña humana: así es como me he sentido con ella. En un mundo lleno de monstruos, ha venido a visitarme esa pequeña niña con su voz dulce de lengua de trapo, que suplía con creces esa falta con una expresividad en los ojos y en los gestos fuera de lo común. Si su ausencia es dura, sabe...

¡Recuerda la alegría; transmite alegría!

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¡Buenas noches amigos! Entre los recuerdos, usa los tristes y dolorosos y no olvides el camino que te condujo a ellos para intentar no repetirlo; sitúalos en un armario de tu mente que no tenga cerradura. En cuanto a  los que despiertan en ti una sonrisa;  los que te hablan de amistad y de familia en momentos en que se comparte la felicidad; los que sacan tu lado más tierno; esos, amigo mío, colócalos en grandes paneles luminosos. De ese modo,  lograrás ser una de esas personas que desprenden alegría al dar los buenos días con una enorme sonrisa.