Historias de la mili V: Clases teóricas.
Como ya dije anteriormente, estaba rebajado de todo, es decir, no tenía que hacer nada. El problema es que eso era muy aburrido, ver pasar las horas del reloj es desesperante, así que intentaba colarme en algunas actividades. Por las mañanas, antes de separar a nuestro “grupo de élite ”, en alguna ocasión nos hacíamos los tontos para así poder dar unas cuantas patadas al suelo desfilando con el resto de reclutas. Eso siempre duraba poco, lo cierto es que era realmente complicado hacer pasar inadvertido a un grupo, en el que había un larguirucho, tres gordos y un enano. Cuando el cabo decía.. - ¡Variación derecha! Siempre había algunos de los nuestros que hacían la variación a la izquierda, por lo que siempre seguía… - Cabo Fernández, que se vayan de aquí esos patanes del botiquín. - A sus órdenes mi sargento. Y vuelta a la rutina de todos los días. El resto de los reclutas nos envidiaban, pero no se imaginaban el frío que se pasa sentado a las 7 de la mañana y para unas cuantas horas, ...