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Mostrando entradas de mayo, 2015

Noche de escritura introspectiva

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La resaca, tras una noche de escritura introspectiva, viene acompañada de la necesidad de mucho café y de una maravillosa sensación de alivio. En esas noches entras en un viejo edificio abandonado; abres puertas y ventanas que aparecen olvidadas en algún rincón de la mente y revisas los trastos que guardaste en determinados momentos de tu vida; les quitas el polvo y los sacas a la luz: es entonces cuando puedes conciliar el sueño.

Las caídas están para hacernos más fuertes

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Dedico esta entrada a una persona de las que nos pueden servir de referente a todos; a un luchador nato; a alguien justo y bueno que no duda en apoyar de forma activa cualquier iniciativa destinada a ayudar a los más desfavorecidos; a un caminante experto que ha marcado el ritmo de la marcha con el sonido de sus bastones en infinidad de ocasiones; un luchador nato que sabe que las caídas están para hacernos más fuertes cada vez que nos ponemos en pie y reemprendemos la marcha; a alguien que sabe muy bien cómo se hace el camino. Un fuerte abrazo a mi tío Antonio.

Siempre adelante en sentido ascendente

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La veleta marca el rumbo: ¡siempre adelante y en sentido ascendente!


¡Vive le VIDA!

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El geranio de flores rojas que habita en ese tiesto encerrado tras la reja, es bello; incluso el tiesto y la reja lo son. Pero no nos confundamos ni intentemos imitarla: la pantalla del ordenador no es una reja, ni Internet un tiesto; y a no ser que tú desees ser un vegetal: ¡sal a vivir la VIDA!

La vida es demasiado bonita como para no disfrutarla a tope. Sal a la calle y no temas implicarte con más personas, mirarles a la cara, pasear. Encontrarás grandes sorpresas que te acercarán a la FELICIDAD, pero lo más importante: te sentirás vivo.

De regreso a los sueños

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Dos noches sin dormir del todo; dos días sin dejar de soñar. Hace tiempo que publiqué la última entrada en Age quod agis, tras la misma fueron muchas las personas que dejaron comentarios, me escribieron mensajes o incluso me llamaron por teléfono para animarme a ESCRIBIR. En estos últimos meses he estado muy ocupado con un trabajo que me absorbía por completo, no se hacer las cosas de otro modo y siempre lo doy todo cuando emprendo alguna acción, es lo que me ha salvado de pensar que he perdido por completo el tiempo: he aprendido cosas sobre mí y sobre el mundo que me rodea; he conocido a gente de la que con toda seguridad escribiré; me he dado cuenta de la pobredumbre del mundo de los negocios y he confirmado otras muchas que ya sospechaba sobre la cortedad mental y moral que rige las finanzas. Granada, mi querida Granada, se me antoja ahora como un lugar mucho más pequeño, como la madre que empuja a sus polluelos para que salgan del nido y busquen fortuna fuera de su reino. He mir…