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Mostrando entradas de enero, 2017

El escritor ha de ser honesto con el lector

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El escritor ha de ser honesto con el lector. De algún modo, cuando alguien lee una obra que llega a sus manos, deposita su confianza en la honestidad y en el sentido común del escritor y no podemos fallarle. Aunque el arte de contar historias se basa en parte en jugar con la realidad para lograr que esta atrape al lector, el escritor no puede incumplir las normas de la lógica y el sentido común.


"Julia y los ordeñadores de hormigas" está situada en Pinos Puente, mi pueblo natal y Granada. Al tratarse de dos lugares sobre los que tengo un gran conocimiento, tuve en todo momento la tentación de conducir a los personajes a aquellas zonas más conocidas de la ciudad: en el caso de Pinos Puente habría sido el puente en el que el emisario de Isabel la Católica diera alcance a Cristóbal Colón; y en el caso de Granada, la tentación se llamaba Alhambra.
Pero, ¿habría resultado creíble? No lo creo. El granadino, el que desarrolla su vida en Granada, no suele pasear por la Alhambra salvo…

Consejos de un humilde escritor

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Si osas escribir, muéstrate desnudo ante la bruma de críticas y alabanzas, pero mantén firmes tus raíces para que las nubes no te lleven ni la tierra te trague.

Antes de comenzar a publicar aquello que escribes y que piensas que merece la pena compartir con el resto del mundo, has de tener en cuenta que es una acción que como todas en la vida, conlleva consecuencias. Lo primero que escucharás serán palabras de sorpresa y grandes alabanzas. Habrá quienes te comparen con maestros de la escritura de todas las épocas: no hagas caso. Son palabras dichas con el corazón, con mucho amor y con el deseo de animarte con lo que parece una nueva afición en tu vida. Conforme vuelvas a publicar, ya sea en tu perfil de Facebook, en Twitter o en un humilde blog como este desde el que os escribo, se fijará en ti gente que lleva más tiempo que tú escribiendo, incluso algunos que saben o creen saber escribir pero no llegaron a atreverse a dejar que el mundo contemplara sus obras de arte. Te llamarán osado; …

Enamorarse es bajar sin frenos por una calle serpenteante

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Enamorarse es bajar sin frenos por una calle serpenteante en plena madrugada: no ves el final ni te importa, solo deseas alcanzar al ser amado. En ocasiones, muchas, caerás al suelo, pero es tal la emoción que se vive en el descenso que en cuanto comienzas a sentir que las heridas cicatrizan, y pese a haberte prometido no repetirlo, vuelves a lanzarte a tumba abierta.