Fragmento de la pesadilla que me atormenta: llegamos a la isla
“Mi misión era salvarlas. Aparecimos en una isla pequeña de orografía irregular y rodeada de acantilados, en la que imperaba el gris en múltiples tonalidades y una luz propia de un cuadro de Caravaggio. En el centro de la misma había un pequeño oasis de vegetación frondosa, fresca, sana, repleto de enormes frutos con los que poder alimentarnos, con colores vivos y una luz cálida; fue la zona de la isla en la que decidí que debíamos instalarnos; ellas, las tres, quisieron instalarse junto a los acantilados: la primera se instaló en la costa este; la segunda en la oeste; la tercera prefirió instalarse en el norte. Las veía como nunca lo había hecho antes, sus rostros me resultaban casi irreconocibles y me obligaban a hacer un gran esfuerzo para identificarlas con las mujeres que conocí en vida. Estaban delgadas en extremo y pese a que cada día, tres veces al día, llevaba una enorme cesta repleta de fruta a cada una de ellas, no conseguía que engordaran un solo gra...