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Mostrando entradas de abril, 2012

La historia del niño grande

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Esta mañana he podido hacerme con una copia de una de esas películas que hacen soñar: "El hombre tranquilo". Hay numerosas razones por las que es una de mis películas favoritas, una de las principales es que me trae muy gratos recuerdos de la infancia: logra trasladarme a la época en que era un niño que se creía mayor y que vivía despreocupado por temas que no fueran: aprender a tirar mejor el trompo; lograr lanzar mejor los hierros contra el barro; conseguir la próxima vez esa tapa rota de retrete sobre la que te podías deslizar más rápido por las rampas de las eras; lograr ser el campeón del montón de arena para celebrarlo mientras me sacudía para que mi madre no me regañara por llegar a casa con la ropa tan sucia. Era la época en la que los niños jugábamos a pelearnos y lo hacíamos de diversas maneras, las cosas las arreglábamos entre nosotros y el que se chivaba a su madre era tachado de acusica.
Recuerdo que jugábamos con palos del tabaco a modo de espadas, emulando las h…

Solo de trompeta en calle Amargura

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Estamos en plena Semana Santa y la lluvia ha vuelto a convertirse en protagonista: unos la miran con lágrimas en los ojos, aquellos que pasaron meses preparando las salidas procesionales que colman nuestra tierra de calles llenas de cera, de olor a incienso y de emociones; los hay que también lloran, ya que la esperaban como agua de mayo para revitalizar las pobres arcas de sus negocios de hostelería y poder sacar para pagar el alquiler y las nóminas un par de meses más; también están las gentes del campo, sector en el que a unos les viene muy bien la lluvia y a otros las destruye las cosechas. Como un solo de trompeta de los que te erizan el vello, ha sacado el Gobierno los nuevos Presupuestos Generales del Estado, los más restrictivos de la historia. Y ya se sabe, tras el solo de trompeta se produce un instante de silencio seguido del sonido de los tambores que nos marcan el ritmo. A los españoles, cual costaleros que soportamos una pesada carga, nos toca seguir el sonido de los tamb…