Historias de la mili III: La gran cagada.
¡Quinto levanta tira de la manta!…, con ese soniquete fui despertándome, acompañado y ayudado de empujones del antequerano mientras decía, -¡ quillo levanta que te cae un arresto! -. - Voy, voy-. Cuando abrí los ojos todo aquello era una pequeña revolución de chavales moviéndose de un lado para otro, vistiéndose unos, otros haciendo las camas. Salté de la cama y siguiendo los pasos del antequerano cogí las cosas y me fui al cuarto de baño. Hacía un frió intenso, de esos que se van metiendo dentro hasta calarte en los huesos. Me afeité con agua fría porque por alguna avería no había otra. Mientras nos afeitábamos y después nos vestíamos, fui conociendo a la gente que tenía alrededor. Al parecer me había tocado dormir entre gente de Antequera, también de la Cruz Roja, que me apreciaban bastante, porque no eran precisamente fuertes, y el incidente de la pasada noche les hizo sentirse más seguros estando a mi lado. Una de las cosas que descubres en la mili es que cada persona va buscando ...