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He soñado con una mesa camilla...

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Tal vez haya sido por el cansancio acumulado durante la semana; tal vez influyera que ayer tuve un buen día en el plano laboral , ensombrecido por una muy mala noticia que no esperaba; tal vez se debió a la cercana conversación que disfruté con una buena amiga y a las cosas que nos contamos; tal vez puso de su parte el regreso a casa, solo y bajo la lluvia , en el que tuve tiempo de recapitular lo sucedido en las últimas horas: con toda seguridad se debió a la suma de todos esos elementos que, bien mezclados en mi interior, se adentraron en el mundo de lo onírico. La noche pasada me he visto en una casa de pueblo, sentado en un sillón orejero , con las piernas cubiertas por las enaguas que recuerdo en la mesa camilla de la casa de mi abuela. Me sentía feliz, relajado y en paz. En uno de los brazos del sillón tenía la libretilla de notas que suelo usar a diario, sobre la misma un bolígrafo de tinta negra con el que suelo anotar las ideas cuando ya las tengo algo depur...

Lluvia sobre los tejados

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La lluvia cae con fuerza sobre los tejados. A través de la ventana escucho el monótono sonido de las gotas al caer y a unos jóvenes que regresan a su casa; deben venir de algún local cerrado y con la música muy alta, pues desde mi ventana puedo escuchar su conversación: hablan sobre cómo le van a contar a un amigo que han visto a su novia liada con otro; hay cosas que no cambian. Y yo me entretengo con sus conversaciones pasajeras y con el sonido de las gotas de lluvia que caen sobre el tejado. Lo hago mientras temo, que como sucede en estas noches de húmeda melancolía, al meterme en la cama me duerma con profundidad y asalte mi almohada, el sueño de un sueño incumplido que mutó en pesadilla.

Busca la belleza en todo lugar

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“Hasta el cableado menos estético puede albergar belleza cuando se llena de vida”

Noches de luna intensa; noches de insomnio y de sueños

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Sin dejar de escuchar la lluvia sobre el tejado del edificio que me cobija, la luz intensa de la luna, que se vale de las nubes como pantalla, se cuela por mi ventana. Las noches de insomnio son perfectas para soñar despierto y son tantos mis sueños, que me impiden cerrar los ojos y alcanzar el descanso que necesito. No renuncio a mi ser por más que haya quien desprecie al soñador que hay en mí, pues si lo hiciera, me convertiría en un ser gris de los que llenan las calles derrotados por la cotidianidad; en un esclavo de lo que otros quieren que piense: me gusta ser quien soy.

Sobre la belleza de las estatuas

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No es tan complicado de ver: basta abrir los ojos para darnos cuenta de que mientras las más bellas estatuas permanecen impertérritas, inmóviles y en la más fría soledad,  los seres vivos avanzamos, nos emocionamos y buscamos el calor de la compañía de nuestros semejantes. Intenta que te amen por el ser vivo que eres; no te afanes en ser una de esas personas cegadas por el culto a la belleza, pues ya ves de qué les sirve a las estatuas.

¡No temas a la vida, aférrate a ella con fuerza!

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Del mismo modo que no has de temer que la lluvia caiga por tu rostro, no temas emprender nuevos proyectos: te sentirás más vivo. ¿Acaso no es la vida una enorme escalera de caracol por la que subimos sin casi percibir su inclinación ascendente? Aprendemos del pasado para construir nuestro futuro, pero no debemos renunciar a decidir qué caminos tomar. Yo opto por el que me llevará a conseguir mi sueño, aunque en ocasiones, suponga un paso de fe. Fotografías de Nana Solana

Recuperemos el gusto por las cosas sencillas

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No es necesario encontrar acrobacias fuera de lo común, pues son los más sencillos gestos son los que mayor capacidad tienen de dar un vuelco a nuestros corazones: una mirada sincera mientras su mano se posa en tu mejilla: una sonrisa capaz de aliviar nuestra pena e incertidumbre acompañada de una mano sobre nuestro hombro. Son los pequeños gestos llenos de sinceridad los que introducen la magia en nuestras vidas.