La vida es una dama...






Es la vida una dama que pasa por la acera mientras tomamos un café en una terraza; podemos limitarnos a admirarla desde la distancia o acercarnos a saludarla e intentar conquistarla. Y si al conocerla no es la que deseamos que camine cogida de nuestra mano, nos despedimos con una sonrisa y buscamos la nuestra.

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