Miedo al plenilunio; noches de insomnio







Su influjo sobre mi alma provoca que, sin necesidad de estar dormido, mis pensamientos traspasen la barrera de lo onírico y vislumbre las peores de mis pesadillas: mejor que no la mire a la cara y no escriba su nombre.

Me esfuerzo en pensar que son noches que aman los cazadores de fotografías en un intento por robarle el alma; en que el regador, en las noches de plenilunio, se vale de su reflejo  para saber  a qué altura del surco ha llegado el agua...

Para mí son noches de insomnio.

Entradas populares de este blog

Age quod agis

En memoria de Antonio Espinosa, un amigo

Escribir es una historia de superación