Un agente extraño en mi escritorio





¡Muy buenos días amigos!

Un agente extraño se ha colado en mi escritorio, se trata de un plátano.

 ¿Qué hace aquí?

 La respuesta es bastante sencilla: ayer me vi en algunas fotografías y casi no me reconocí. Me vi  muy gordo. Y no es que yo pensara que estaba hecho una sílfide. El caso es que cuando yo me miro al espejo, me miro a los ojos y en el día a día no noto esos cambios tan grandes; supongo que es algo que nos pasa a todos: nos levantamos, vamos al cuarto de baño y, tras echarnos  agua en la cara nos miramos al espejo para reencontrarnos con nosotros mismos. Identificamos si tenemos cara de cansados por las ojeras; incluso podemos ver la cara de agobio si nos espera un día duro e incierto; descubrimos que tras un precioso sueño evocador  aparece una sonrisa tonta en nuestro rostro. Pero nunca me fijo en si me veo más o menos gordo. Sera por la costumbre, pero incluso veo cierto atractivo en los rasgos de mi cara y en mi mirada.



Respecto al plátano, alguno de vosotros estará pensando que es la fruta que más engorda y que debería cambiarlo por un kiwi, pero ¿sabéis qué? El kiwi no me gusta tanto y me parece que también hay que disfrutar cuando comemos; opino que es otra posible fuente de felicidad que no hay que desperdiciar. Además, y en esto podéis darme vuestra opinión: prefiero que me vean menos delgado y con cara de felicidad a tener cara de acelga.


¡Feliz día!

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