Zacatín



La calle que hoy nos ocupa, es uno de los más antiguos ejes de la ciudad de Granada, ya que unía Bibrrambla con el Hatabín: origen de la actual Plaza Nueva. Desde siempre fue una calle dedicada al comercio. Su nombre alude a las tiendas textiles que la ocupaban; y su cercanía con el río Darro hacía que fuera un lugar estupendo para las actividades que en ella, y en las calles anexas, se desarrollaban: curtidería, espartería, tintes, gallinería. Dicha cercanía les era muy beneficiosa, tanto para abastecerse y hacer uso del agua del río, como para usar el cauce como lugar al que arrojar los despojos de dichas actividades comerciales. Tanto es así, que llegó a hacerse muy popular el dicho: “Eres más feo que el revés del Zacatín”.



En el siglo XVII, se vio incrementada la diversidad de actividades comerciales que se desarrollaban: con sastres, plateros, tintoreros, guanteros y merceros.
La construcción de un nuevo paredón junto al Darro, en el año 1550, permitió a  la calle ganar anchura y en ella se encontraban las mejores y más ricas tiendas de Granada.
En el siglo XIX, con el nacimiento de la calle Reyes Católicos, como producto del embovedado del río Darro, Zacatín queda algo relegada en su importancia como eje de la ciudad, sin embargo, no pierde por ello vitalidad. Sería Cecilio Díaz de Losada, en 1873,  quien proyectaría el alineado y ensanchado, que por protestas de los comerciantes se redujo a una anchura de cuatro metros y medio en su parte inferior; en la parte superior, debido a un incendio en la calle del Tinte se permitió mayor anchura.  En el último tercio del siglo XIX, las antiguas casas tienda y las callejuelas estrechas, dieron paso a edificios de renta y a locales comerciales. En 1912 quedó abierta la Gran Vía y con su construcción desapareció buena parte de la calle Zacatín. En una de las obras, concretamente en el 1999, se descubrieron unos restos cerámicos de los siglos V y IV a.C. de procedencia fenicia y griega, tal vez debidos a ritos funerarios de la antigua Illiberri.




En la actualidad sigue siendo un referente a la hora de salir de compras. Los granadinos tenemos marcado en nuestro mapa genético, que si vamos a renovar nuestro vestuario; a comprar alguna joya; o a hacer cualquier otra compra de calidad, disfrutaremos de un paseo por la calle Zacatín. Y que si es al final de la siempre cansada jornada de compras, podremos aprovechar para entrar en uno de sus establecimientos a tomar un café o subir la calle, cruzar Gran Vía y pedirnos un riquísimo helado.



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