¡Campeones del mundo!... ¿Y ahora qué?


Día de la gran final; la esperada por muchas generaciones de españoles amantes y no amantes del fútbol; el lugar donde residían sueños y esperanzas; el tiempo de olvidarnos del paro, la crisis y nuestro incompetente gobierno que había tomado una sabia decisión, el presidente no debía acudirá la final para no gafar los sueños y esperanzas de toda una nación. Los españoles teníamos depositadas nuestras ilusiones en las manos de unos malabaristas del balón que no olvidan poner todo el corazón que siempre nos ha caracterizado; una nueva generación de deportistas con clase para dar y tomar que combinan a la perfección calidad y capacidad de sufrimiento; una generación de deportistas que estuvo representada en el estadio por dos de nuestras mayores figuras: Pau Gasol y Rafa Nadal; una generación de gente modesta que sabe que para conseguir grandes logros hay que saber sufrir con modestia y que hay que pelear con inteligencia; todo lo que falta a nuestros políticos.

Si algo debemos aprender los españoles es que no vale con tener momentos aislados de genialidad o grandes ideas; no vale con hacer un discurso bonito que eleve a las masas; todo eso ha de ser refrendado con un trabajo diario eficaz y responsable.

Tenemos que aprender a economizar, tal y como han sabido hacer los chicos de del Bosque para lograr que el chico más débil, llegue con fuerzas a la portería rival y meta el gol de la victoria.

Tenemos que aprender que la unión hace la fuerza; que es indiferente el lugar de España en el que nos encontremos, pues todos saldremos beneficiados si logramos llegar a la meta, que no es otra que lograr salir de la crisis. Dejémonos de nacionalismos cortijeriles y vacíos de contenido y fijémonos más en el grupo entero para beneficiar al individuo.

Debemos aprender que para lograrlo ha sido esencial la dirección de juego de una mente privilegiada que sabe moverse como nadie en el centro del campo, me refiero a Xavi Hernández, que ha sabido dar su personalidad a este equipo para hacerlo campeón. Llevamos años sin dirección de juego; guiados por una veleta que cambia el rumbo a fuerza de presiones y de encuestas y así es imposible salir del agujero en el que nos hayamos.

Debemos aprender que es necesario tener a jugadores de raza, que imprimen carácter al equipo y lo empujan en los momentos más difíciles; jugadores como Villa, Puyol o Sergio Ramos, que siempre están dispuestos a entregarse al máximo por el equipo. Debemos aprender de su espíritu de sacrificio, pues sin él, los Xavi e Iniestas no podrán desarrollar su juego.

Debemos aprender de la sobriedad y seguridad de Casillas; del hombre que debe estar atento a todo el partido pues sólo tendrá una o dos intervenciones, pero es consciente de que son vitales para el equipo.

Aprendamos algo de nuestro equipo y no nos quedemos en la simple celebración de un gran logro.

Hoy España está más unida que nunca.

¡Viva España!

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