Miguel Delibes: la última jornada de caza


Hace tan sólo un rato me he enterado del fallecimiento de Miguel Delibes, uno de mis escritores favoritos. Hace tiempo que dejó de escribir debido a la enfermedad que ha acabado con su vida.

Somos muchos quienes hemos leído sus obras, algunas como lectura obligada en el bachillerato. Así vivimos lo que significaba la cruda vida rural en “Los santos inocentes””; hemos recordado nuestra infancia con “El príncipe destronado”; hemos sabido lo que significa la pérdida de la persona amada con “Cinco horas con Mario”. En definitiva, nos ha trasladado a otros mundos que en realidad eran el nuestro.

Nos deja el escritor amante de la naturaleza por antonomasia. El gran cazador que como tal amaba y respetaba plantas y fauna, sabedor de la importancia del equilibrio para que todo se sostenga.

Ganador de todos los grandes premios excepto del Nobel, que confieso que albergaba la ilusión de que se lo llevara este año. Ya no podrá ser; se irá sin el Nobel; ni falta que le hace, pues ya tiene asegurado un gran espacio en toda biblioteca que se precie.

Ha marchado a su última y eterna jornada de caza; en la que no se le escapará ni una pieza abatida porque tendrá como secretario a Paco el Bajo, mientras a lo lejos el Azarías, con la milana bonita al hombro, volverá a orinarse las manos para resguardarlas del frío castellano.

Descanse en paz Miguel Delibes.

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