¿Elecciones europeas?


Anoche tuvo lugar el debate de los números uno de las candidaturas de PSOE y PP para las elecciones europeas. No lo vi. Los lunes tengo partido de fútbol con la peña y dado que no tengo el don de la ubicuidad, me decidí por el fútbol. Sin embargo, me he preocupado en escuchar la radio y leer varios periódicos de distinto signo político. Por supuesto se encuentra latente el eterno debate tras un debate, ¿quién lo ganó?. Parece ser que unos medios de información no lo tienen claro y otros dicen que pudo ser una ligera victoria de Jaime Mayor Oreja.
Los candidatos se dedicaron a hablar en tres bloque definidos. Lo asombroso del caso es que sólo en el tercero de ellos se habló de Europa y la visión de la misma que tienen uno y otro partido. Casualmente es el bloque menos comentado en los medios, hecho que debería llamarnos la atención, ya que aunque no lo parezca, votaremos los representantes de España en el Parlamente Europeo.
¿Por qué se habla nada o casi nada de Europa?, ¿cuáles son las políticas de los dos grandes partidos en Europa?. En realidad no lo sabemos, en lo que llevamos de campaña nos están hablando de los trajes de uno, de los viajes en avión pagados por el Estado de otro, en definitiva, se está hablando en clave nacional. Los partidos han preparado argumentarios para unas elecciones generales, no para las europeas. Se dice que la política europea no nos interesa y que para incitar a una mayor participación se habla de política general. Pero alguna debe ser la causa de que la política europea no interese al pueblo.
En mi muy humilde opinión, la verdadera causa es que Europa es un conjunto de naciones democráticas y libres que han formado un ente supranacional que en el fondo no es ni democrático ni libre, llamado Unión Europea. La UE se ha mostrado opaca al pueblo desde su nacimiento. No se nos dice para qué sirve nuestro voto, porque sirve para muy poco. Se ha intentado hacer una Constitución europea que adolece del mismo vicio que el conjunto de la UE. Ha sido creada de espaldas al pueblo europeo, sin tener en cuenta sus raíces ni sus opiniones, de ahí su estrepitoso fracaso en aquellos países en que se ha expuesto a referéndum.
Para que una institución tenga verdadera legitimidad ha de ser democrática y abierta, todo lo contrario a lo que es hoy en día la UE. Por eso abogo por un cambio radical, que logre que cada europeo sepa dónde va a parar su voto cuando lo deposita en la urna. Ya que lo sepamos o no, cada día hay más políticas que dependen de la UE, así que como ciudadanos de la misma, tenemos el derecho a decidir quién dirigirá esos aspectos de nuestras vidas.

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