La niña que pedía agua y no le daban neró.

Lucía tiene dieciocho meses, es hija única y tiene unos padres que la adoran. Es una niña muy feliz, tiene un extenso abanico de distintas sonrisas que regala a los que responden a sus saludos por la calle: una sonrisa con la boca totalmente abierta, máxima expresión de la felicidad, con la que recibe al afortunado o afortunada que vaya a su rescate a la cuna cada mañana; tiene otra sonrisa que es aplastada o arrugada, de niña picaruela, que emplea cuando para pedir disculpas cuando la has pillado haciendo algo que sabe que no debe hacer; tiene otra sonrisa algo particular, que emplea para pedir permiso, y que usa siempre mientras hace el gesto con la cabeza diciendo que sí; la mejor de todas sus sonrisas, con la que consigue que se derrita cualquiera que tenga a su alrededor, es una sonrisa apacible, tierna, totalmente encantadora, y es la que le sale del alma cuando tiene algo de sueño y se te recuesta sobre el hombro.
Su pelo es castaño claro, mira curiosa con sus grandes ojos de color marrón claro, muy expresivos. Sus mofletes, son todo un reclamo para las mujeres, que se lanzan a pellizcarlos.
La particularidad de Lucía, radica en que es de madre argentina y padre griego. Su madre le habla en español, su padre, y el resto de la gente en griego, ya que vive en Atenas.
Siendo muy pequeñita, cuando empezaba a decir alguna palabra, aprendió en la tierra de su madre a pedir agua. A su regreso, al entrar en una guardería, Lucía, cuando tenía sed, pedía agua, pero su cuidadora no sabía qué le pedía la niñita. Usaba las mejores de sus sonrisas, pero no daba resultado, al final recurría al llanto, pero la cuidadora no recordaba la advertencia de la madre. Cuando finalmente llegaba la madre a recogerla, Lucía la recibía llorando, diciendo
- ¡mamá, agua!, ¡mamá,agua!.-
Con el paso de los días, la cuidadora no llegó a aprender que Lucía, quería agua, fue la niña la que observando a sus compañeros, se percató de que cuando pedían neró, les daban agua.
Ahora Lucía, dice indistintamente neró y agua. Tiene un lenguaje algo particular, en el que usa palabras de uno y de otro idioma.
Su pelo es castaño claro, mira curiosa con sus grandes ojos de color marrón claro, muy expresivos. Sus mofletes, son todo un reclamo para las mujeres, que se lanzan a pellizcarlos.
La particularidad de Lucía, radica en que es de madre argentina y padre griego. Su madre le habla en español, su padre, y el resto de la gente en griego, ya que vive en Atenas.
Siendo muy pequeñita, cuando empezaba a decir alguna palabra, aprendió en la tierra de su madre a pedir agua. A su regreso, al entrar en una guardería, Lucía, cuando tenía sed, pedía agua, pero su cuidadora no sabía qué le pedía la niñita. Usaba las mejores de sus sonrisas, pero no daba resultado, al final recurría al llanto, pero la cuidadora no recordaba la advertencia de la madre. Cuando finalmente llegaba la madre a recogerla, Lucía la recibía llorando, diciendo
- ¡mamá, agua!, ¡mamá,agua!.-
Con el paso de los días, la cuidadora no llegó a aprender que Lucía, quería agua, fue la niña la que observando a sus compañeros, se percató de que cuando pedían neró, les daban agua.
Ahora Lucía, dice indistintamente neró y agua. Tiene un lenguaje algo particular, en el que usa palabras de uno y de otro idioma.
Cuando los padres hablan idiomas diferentes es genial como los niños aprender a hablar los dos.
ResponderEliminarUn saludete
Mi marido es Ibicenco y como tal habla algo parecido al catalan y yo hija de andaluces hablando castellano mal hablao, cuando nuestro hijo empezó ha hablar era impresionante como lograba cambiar al hablar con el o conmigo a mi me pedia "babua" que era agua y a su padre le pedía "abu" queriendo decir "aigua"
ResponderEliminarUn saludo
Ayyy...me has enternecido con esta Lucía, que lleva el nombre de mi canción preferida, que tiene una mamá compatriota de maracuyá, que tiene toda una colección de sonrisas...mira qué "bicha"...los adultos, no sé si hacemos esas relaciones.
ResponderEliminarBienvenido Joselo...contenta por tu regreso.
Besos
Muy lindo post!
ResponderEliminarMuy interesante...
Al nacer yo mis padres hicieron una especie de pacto mutuo en el que siempre me hablarían en catalán, porque ya aprendería castellano en el cole. La cuestión es que, y esto me lo han contado, tenía yo tres años y empecé a hablar castellano como si nada, no iba a la guardería y mi círculo siempre había sido catalano-parlante. Era una especie de misterio cómo había aprendio el castellano... hasta que mi madre me pilló delante de la tele (por aquel entonces solo habia dos cadenas, las dos españolas) repitiendo palabra por palabra los anuncios... y así me convertí en bilingüe.
ResponderEliminarEs un misterio, puedes mantener una conversación con dos personas a la vez cambiando automáticamente de idioma sin darte cuenta.
En los niños es mas gracioso, porque no te lo esperas.
A provecha la ventana de oportunidad e intenta meter otro idioma por medio...
;)
que guapo! yo a los míos trato de hablarles algo de portugués pero no hay manera!!! no me entienden!
ResponderEliminarbesitos.
Que lindo debe ser escuchar hablar a esa niña. Las argentinas somos hermosas asi que debe ser una niña bella
ResponderEliminarSaludos
Ains q ricura,los niños son muy inteligentes,aprenden rapido,me encanta rodearme de ellos pq nos enseñan muchas cosas.
ResponderEliminarBesos
Así son bilingües y se desenvolverán mejor en la vida.
ResponderEliminarTe cuento una anécdota que le pasó a mi madre, Maestra de Escuela en una aldea de Galicia hace años. Sus alumnos eran de etapa infantil (aprox. 5 años). Un día apareció una Inspectora y sacó a la pizarra a un alumno, y le pidió que le dibujara "un niño". El chiquillo comenzo a hacer una especie de garabato de forma circular y no había manera de que el dibujo lo mejorara. Al final se dieron cuenta de lo que pasaba: la Inspectora usaba la palabra en su significado castellano y el chaval entendía que se lo pedía en gallego ("niño" en gallego significa "nido"). Por eso dibujaba esa cosa circular enmarañada. Esos niños veían nidos reales en donde vivían.
ResponderEliminarSaludos
Los niños y su idioma particular. Me encanta la diversidad de idiomas, es el momento de que los aprendan, es cuando más abiertos están a todo.
ResponderEliminarBuen fin de semana.
Besos
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue me hubiera gustado a mi saber dos idiomas así, a mis hijos intentamos mi marido y yo decirles muchas cosas en ingles pero solo para que cuando lo escuchan no les suene todo a chino y les guste.. te he puesto en blog amigos para no perderte de vista
ResponderEliminarUn beso
Eso suele pasar cuando se tiene padres de distinta nacionalidad, que linda se nota que es lucia. Siempre con post tan buenos, segui asi. Besotes!
ResponderEliminarHola! Es asi realmente, por eso dicen que es bueno cuando chicos enseñarles dos idiomas , son esponjitas!!!! Un buen fin de semana Abrzo
ResponderEliminarLa verdad que es una suerte poder aprender varios idiomas.
ResponderEliminarLo 1º, me alegra "verte" de nuevo y lo 2º, ya sabía yo dónde estás y para lo que has ido... Feliz cumple aunque aún falten unos días!
ResponderEliminardelicioso...
ResponderEliminarPrecioso.. los niños tienen algo especial para aprender idiomas..
ResponderEliminarUn saludo grandote
El chache : Es realmente impresionante ver como entiende uno y otro idioma.
ResponderEliminarRosa : El caso de tu hijo es como el de Lucía, aunque con otros idiomas. Muy interesante.
mara y cuyá : Me alegro que te hayas enternecido con Lucía, es una niña muy dulce. Gracias por la bienvenida.
Carla: Muchas gracias, espero que lo prioximo que vayas leyendo también te guste.
marguis : Para que luego digan que la tele solo pone coas malas. Aunque es cierto que esa era otra televisión muy diferente a la de ahora. Muy interesante tu caso.
ZAYADITH HERNÁNDEZ : Supongo que no se lo has hablado habitualmente desde bebés. No deberian desaprovechar la oportunidad de hablar otro idioma.
Muchaas gracias por vuestros comentarios.
Saphira: Es muy bonioto escucharla, tiene una voz muydulce y es preciosa.
ResponderEliminarGara: También me encanta rodearme de niños, sus lógicas son las más lógicas. Son divertido y ciertamente se aprende mucho de ellos.
Gregorio Toribio Álvarez : Claro, hoy en día, con todo tan competitivo, no hay qyue desperdiciar ninguna oportunidad.
a modiño: Me ha encantado la historia que le sucedió a tu madre.
Silvia_D : Cierto, siendo tan pequeños son auténticas esponjas.
Mar: A mi tambien me habría encantado, además soy bastante torpe para los idiomas. me da envidia sana de Lucía.
Mimi: Sí es muy linda. Gracias por los ánimos.
Roxana: Totalmente de acuerdo con tus palabras.
Iradai: Sí, es una suerte.
Petardy: Muchas gracias por la bienvenida y por la felicitación.
Mª Ángeles Cantalapiedra : Muchas gracias.
Balovega: Es cierto, tienen la mente muy abierta.
Muchas gracias a todos por leer Age quod agis y por dejar vuestros comentarios.