Réquiem


¡Que se componga un gran réquiem!, pues ella ha muerto. Ella que siempre fue tan amada y tan temida. Ella que fue tan pedida, recuerden ese “queremos saber” que entonó parte de España tras los atentados del 11 M. Recuerden como se la exigían a Bush y Aznar.
Una vez en el gobierno la cosa cambió, se convirtió en una compañera incómoda, a la que era más conveniente excluir de determinados temas. Fue denostada y se le faltó el respeto por completo, cada vez que él o Rubalcaba decían a pleno pulmón y con cara de indignación, que no se estaba negociando con ETA. Fueron llamados mentirosos en público una y otra vez, y hubo manifestaciones exigiéndosela y pidiendo responsabilidades, pero no hubo arrepentimiento.
El pasado lunes, en el programa de televisión “Tengo una pregunta para usted”, el Presidente del Gobierno volvió a mentir, ya no se sonroja, lo hace con el mayor descaro, da la sensación que lo hace sabiendo que todos sabemos que lo hace, y le da igual. Todo ocurrió cuando un granadino, le preguntó si sabía cuántos palestinos habían muerto por el uso de alguna de las armas que vende España. La respuesta no pudo ser más tonta, ingenua y mentirosa: “estoy seguro de que ningún arma fabricada en España ha causado la muerte a algún palestino”.
¿Se puede ser más embustero?, ¿está queriendo decir que las armas que fabrican en España no son para matar?, ¿acaso al ser vendidas se les exige a los compradores que firmen un documento comprometiéndose a no matar con ellas? .
Señor Zapatero, usted ha vuelto a faltar a la Verdad.
Pero que ZP vuelva a faltar a la Verdad no es algo extraordinario, lo realmente extraordinario es que casi no se ha comentado el tema. De dicho programa han intentado dejarnos una imagen, la de esa chica con síndrome de Down pidiéndole trabajo. Imagen muy tierna, pero que sirve de tapadera de lo realmente importante.
Las encuestas dicen que la gente valora la intervención de ZP con cerca de un 7 sobre 10. ¿Estamos tontos?, nos ha mentido, se ha acostumbrado a mentir, y al parecer nos gustan tanto sus mentiras que ya no las castigamos, ni las comentamos.
Alguna vez he dicho que estoy de acuerdo cuando se dice que los políticos no son más que el reflejo de la sociedad en la que viven. Ahora vuelvo a reafirmarme en ese convencimiento. Vivimos en una sociedad en que el valor de la Verdad ha muerto. Una sociedad cada vez con menos valores. Una sociedad que se echa las manos a la cabeza por la pérdida de peso de los valores financieros, y no son esos los valores que más han caído, ni los más importantes, pero no somos conscientes de ello.
Por todo ello, descanse en paz la Verdad.

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