Lluvia de recuerdos




Lluvia triste y melancólica,
aguanieve en el más crudo invierno
tormentosa y cálida en verano.
Aluvión desmedido que cae en abundancia,
que riega nuestros campos y nuestras almas.
Calabobos pensativo y tenaz,
sirimiri evocador de grandes gestas en el terreno de juego.
Granizada dañina y seca que rompe los pensamientos.
De todas ellas me quedo con esa llovizna
que siendo niño contemplaba tras la ventana,
evocadora de sueños y fantasías aventureras.
Me quedo con las noches a la luz de unas velas
que daban para hacer figuritas de cera,
me quedo con las mil historias de la abuela,
con sus juegos de papiroflexia
y sus acrónimos de los tiempos de la guerra.
Recuerdo las historias de mi madre a la luz de una vela,
historias de hazañas por grandes héroes hechas,
sacadas de un libro grande de gruesa tapa negra,

Recuerdo un érase que se era en que un niño menudo
derrotaba a un gigante con una piedra.
Hoy vuelvo a estar junto a una ventana
con esa llovizna que suena
y ha vuelto a evocar esos momentos de lluvia,
de miedos, de velas y de emociones aventureras.


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