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¡Zapatero, dimisión!
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Duro y merecido varapalo el que se ha llevado el PSOE en estas últimas elecciones. La marca ZP, se ha convertido en sinónimo de mentira, incompetencia, paro y peligrosa ambigüedad con el entorno de ETA. La ciudadanía ha comenzado a notar su gran incompetencia en el grosor de sus carteras. Los jóvenes han estudiado costosas carreras; han hecho cursos y masters como para empapelar la Moncloa y Ferraz. Son los mismos jóvenes que se tiraron a la calle con el “No a la guerra” ; los mismos que se vistieron de blanco para ir a recoger el chapapote del Prestige ; los mismos que lo llevaron a sentarse en sillón desde el que poder desgobernar España. La diferencia es que si ZP antes acusaba a Aznar de no escuchar al pueblo, ahora es él mismo quien no quiere oírlo basándose en que adquirió la confianza de los españoles para cuatro años de legislatura y ni un día menos. ¡Zapatero, dimisión! Tras la obtención del escrutinio, nuestra versión cañí de Mr Bean, se presentó ante los españoles. Por...
11 M
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Hoy me he despertado tarde; tal vez porque es uno de esos días que traen recuerdos tan trágicos, que prefiero que pase como si no me recordara nada, pues es realmente doloroso. Me he conectado al facebook y me he encontrado con citas referentes al 11 de marzo entre muchos de mis contactos. De manera inevitable ha venido a mi memoria el momento en el que me enteré del desastre. Al principio de la noticia parecía que había unos pocos muertos, pero la suma de los mismos se elevó durante el curso de la mañana hasta cifras insoportables. Me encontraba en una cafetería de la Facultad de Derecho, preparábamos un debate para unas elecciones universitarias y ahora vuelve a mí aquella misma sensación de dolor e impotencia, unida a la rabia. Una de mis hermanas se encontraba en Madrid, intenté llamarla pero no respondía. El decano no tardó en reunirnos para aplazar todos los actos del día, sin duda le asistía la razón, pero aquella rabia provocó en mí una reacción contraria. Ya habíamos sufrido e...
En el que Brisa, pasa a formar parte de la familia Berenguer
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Con el tronco bajo el brazo y la bolsa con las piñas y el musgo en la mano, padre e hija caminaron de vuelta a casa, donde les esperaba la chimenea y el par de solomillos que habían sacado del congelador. Nacho se preguntaba, sin decir nada a Anita para no preocuparla, qué había provocado la huída del jabalí; jamás había visto algo semejante. El jabalí es un animal muy fiero que cuando se lanza al ataque resulta imparable, pero el modo en que se había frenado en seco, casi podría decir que vio pánico en los ojos de aquella bestia. Al llegar a la casa, Anita se sentó frente a la chimenea y abrió el libro que había comprado el día que Virtudes fue invitada por el hijo del librero a una cita. Aunque se sentía profundamente cansada; con uno de esos cansancios que hace que te pese todo el cuerpo; así que se recostó en el sofá para seguir con las aventuras de su héroe literario y terminó derrotada por el sueño. Mientras tanto, Nacho había ido a la cocina a ver cómo estaban los solomillos. Se...
En el que Anita es atacada por un jabalí
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A la muerte de sus padres y pese a la insistencia de su esposa, Nacho, no quiso cambiar el mobiliario de la casa de la montaña; él siempre la quiso tal y como la recordaba cuando era pequeño y vivía sin preocupaciones. Cuando entraba en aquella cocina, siempre venía a su olfato el olor a los guisos de carne de caza que permanecían durante horas a fuego lento, con un hervor controlado y calmo que provocaba pausadas y rítmicas explosiones de vapor en su superficie. La cocina conservaba los mismos quemadores de butano, y en el interior de sus muebles guardaba la gigantesca olla de aluminio en la que se hacían los grandes guisos; así mismo conservaba los peroles de porcelana, que por fuera tenían un característico color entre el rojo y el marrón, la mayoría desconchados por el uso. Pero sin duda, la reina de la cocina era la gran chimenea, en la que recordaba una gran olla colgada de un gancho de hierro, en la que se hacía la morcilla de la matanza, y que llenaba toda la casa de un agradab...
En el que llegan a la finca de la sierra
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Pasaron los kilómetros de autovía entre largos silencios; el juego de contar los números de las matrículas de los coches; el juego del veo veo; y destrozando canciones infantiles a voz en grito. Llegaron hasta el desvío hacia la carretera nacional y cambió el paisaje. Comenzaron a adentrarse en la montaña en la que se encontraba la finca de los Berenguer. Pese al frío, Nacho bajó un par de centímetros el cristal de su ventana. Le encantaba el olor a pino, a tomillo; a sierra. Allí había vivido los momentos más felices de su infancia; siempre fue el lugar al que iba para despejarse y para ser libre; el lugar donde acudía para refugiarse de la responsabilidad que suponía ser un Berenguer. Allí aprendió a cazar y a pescar junto a su padre. Pasados unos kilómetros, entraron en un camino flanqueado por un cartelito que indicaba que entraban en un coto de caza. Anita bajó del todo el cristal de su ventana; para ella era un día de fiesta; desde que era un bebé se emocionaba al llegar al camin...
En el que Nacho decide pasar más tiempo con su hija
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Ante la pregunta de su padre, la niña se quedó muda; era consciente de que no debía haberle dicho nada al padre, pues así se lo había prometido a Virtudes; lo último que deseaba era poner en riesgo a la camada recién nacida, a esos vástagos de Sara a los que tanto adoraba. Por primera vez en su vida, sentía que alguien la necesitaba; se sentía realmente útil. Pero no podía engañar a su padre, al menos no del todo. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo salvar a los cachorros de que su padre los echara de casa sin mentirle? Era realmente complicado. Entonces recordó las medias verdades en las que en alguna ocasión había pillado al padre; asimismo recordó las mentiras de su madre. ¿Por qué estilo de mentira definirse? De ese modo se le ocurrió hacer algo tan femenino como tapar una mentira con otra más grande. - ¡No seas tan bromista papá! Los invitados se van a ofender. Nacho quedó totalmente descolocado; con un rápido barrido visual recorrió toda la habitación, pero no vio a nadie. Trató de hacer mem...