Nadie muere en Nunca jamás
Anoche, cuando comenzaba a pensar en que debería dormir algo, vi la noticia de la muerte de Robin Williams: la policía había encontrado su cuerpo sin vida y con signos aparentes de suicidio… De entre los comentarios que hacía la gente tanto en facebook como en twitter, además de frases como “¡Oh! Capitán, mi capitán” y la de “¡Good morning Vietnam!”; además del título de la que para cada uno había sido su mejor película; había un denominador común: una sensación de extrañeza ante el posible suicidio de quien tanta alegría transmitió, pues Robin Williams era la encarnación del positivismo y del espíritu de superación; encarnó al profesor de “El club de los poetas muertos”, que tanto influyó en gente de mi generación y que a más de uno nos hizo creer que si teníamos un sueño, debíamos prepararnos para conseguirlo y no dejar de intentarlo por más que la sociedad y nuestro entorno estuvieran en nuestra contra. Fue el eterno niño, el eterno soñador: Peter Pan, aquel niño que s...