
Una vez recuperados del susto y de los golpes recibidos, nos dirigimos hacia la Comisaría de la plaza de los Lobos. En la entrada se encontraba una mujer policía joven y guapa que nos atendió muy amablemente y se encargó de avisar al Inspector Franco. A juzgar por cómo nos miró, imagino que la buena mujer debió pensar que llegábamos para denunciar algún horrible suceso. El Inspector no nos hizo esperar; apareció con su traje inmaculado y sin arrugar; tan elegante como era habitual en él. Lo seguimos hasta su mesa.
- Hola chicos. ¿Qué os pasado? – Preguntó preocupado el Inspector.
- He de decirle que el hombre que nos espiaba no era su hombre, era el Moro. Se había disfrazado como su hombre para engañarnos y casi lo consigue.
- ¡Maldito hijo de puta! Se ha cargado a mi chico; hace poco estuve en el bautizo de su primer hijo. ¡Las leyes blandas que ha traído la democracia son una mierda! En mis tiempos no se atrevían con los policías; sabían que si nos tocaban salíamos a la calle y los machacábamos. ¡Estoy hasta los cojones de que los detenidos llamen a sus abogados y se rían en nuestras caras! No podemos tocarlos; no podemos hablarles de un modo agresivo; a este paso no sé dónde vamos a llegar. Quiera Dios que no le ponga las manos encima a Ángel Delgado el Moro, porque el irá a la fosa común y yo a la cárcel.
- Lo siento mucho don Arturo; imagino cómo se siente.
- ¿Cómo os disteis cuenta de que no era mi hombre?
- Don Pablo Benavides nos comunicó que llevaba zapatos italianos.
- ¿Don Pablo? ¡Está muerto! – Exclamó el Inspector.
- Se comunica a través del Bragas. Cuando tiene algo que decirnos lo escribe en la pizarra.
- Ayudadme a pillar a ese hijo de la gran puta. – Nos pidió a don Pablo y a mí. - ¡Ah! Siento deciros que cuando quedamos no caí en la cuenta de que no todo el mundo vive tan intensamente las investigaciones como yo y que ya es muy tarde; Roger de Formical me ha dicho que no podía pasar la noche en vela porque ya la tenía pillada con ese proyecto suyo de las ordeñadoras de hormigas; en cuanto a Sole, tenéis que disculparla, no se lo habría perdido, pero mañana temprano tiene que hacer unas cosas importantes. Si os parece bien, podemos quedar para mañana. – Nos dijo el Inspector a modo de disculpa.
- No sé si podremos; mañana tenemos el torneo de fútbol sala en Pinos Puente.
- ¿Cuánto dura?
- Es un torneo de veinticuatro horas, así que si todo sale bien hasta pasado mañana por la mañana no terminaremos. Somos uno de los dos equipos favoritos. – Respondí.
- Puestas así las cosas, lo mejor será que vayáis a descansar para estar fuertes en el torneo. ¿Asistirá Julia?
- Imagino que sí, también irá su madre porque su novio, Rodrigo, juega en el otro equipo favorito.- Respondí.
- Pues allí estaré con más de mis chicos. Un acontecimiento así es perfecto para que el Moro aparezca. ¿A qué hora empieza?
- A las diez de la mañana.
- Allí nos veremos, al menos yo os veré. – Dijo con una gran sonrisa don Arturo.
- Hasta mañana y siento lo de su hombre.
- Gracias. Hasta mañana.
El Bragas y yo salimos de la Comisaría y nos marchamos a mi casa para poder dormir y así estar descansados para el torneo. Mis pensamientos se centraban en las palabras de don Arturo sobre las leyes de la democracia y su falta de dureza; al mismo tiempo recordaba el consejo de una profesora de la facultad “la ley está hecha para los cobardes, si os atacan es mejor que no os defendáis pues si le hacéis daño al atacante os demandará y arruinará vuestras vidas” Ciertamente era un dilema. La democracia había querido tener un ordenamiento jurídico garantista de los derechos de los individuos y tal vez se había pasado y lo había convertido en un paraíso para los delincuentes de otros países, que eran conscientes de que el delito que en sus países natales les costaría la vida o cárcel de por vida, en España se solucionaba con unos pocos años en un cárcel llena de actividades en la que cobraban un sueldo por estar encerrados y además se ganaban el derecho a permanecer en el país.
Cuando llegamos todos dormían, así que le pedí al Bragas que guardara silencio. Fuimos a la cocina donde preparé un par de vasos de leche que nos tomamos con unas galletas maría. Ya en mi dormitorio nos quitamos la ropa y nos metimos en la cama. Le pregunté al Bragas si no le molestaba la radio y me dijo que no, así que puse el programa de José María García; me había acostumbrado a dormir mientras o escuchaba decir insultos como abrazafarolas. El Bragas no se hizo de rogar y sus ronquidos no tardaron nada de tiempo en llegar. Para intentar quedarme dormido me concentré en el sonido de la voz de García; pese a ser bastante agresivo la costumbre hacía que me llegara el sueño. Tenía los ojos cerrados cuando otra voz sustituyó la de García e invadió mi sueño. Era más suave y su tono pretendía ser humorístico. La voz intentaba llamar a un tal Manolete para que dijera los fichajes que preparaban los equipos para la próxima temporada. Pero yo prefería a García; abrí los ojos y lo busqué en el dial para volver a cerrar los ojos. Al segundo volvió esa otra voz; se metía con García, a quien llamaba el butanito. La voz pertenecía a un tal José Ramón de la Morena y la emisora era la cadena Ser. Volví a cambiar de emisora en varias ocasiones hasta que me di por vencido. Don Pablo Benavides prefería a De la Morena y tenía la ventaja de que no necesitaba dormir. No tardó en finalizar el programa de deportes y le sucedió otro que logró captar mi atención; una locutora daba paso a llamadas de los oyentes que contaban sus problemas y a las de otros que intentaban darles ánimos y proponerles soluciones. Me fascinó la facilidad que demostraba la gente para contar sus cosas más íntimas ante el anonimato que les proporcionaba un medio de comunicación. Esposas contaban con detalle las intimidades de su matrimonio sin atreverse a hacerlo con sus amigas o con su propio esposo. Algunas llamadas eran muy tristes y otras casi llegaban a sacarte una carcajada por el modo en que las contaban. Llamó una chica de Granada con la voz muy parecida a la de Julia, aunque tal vez sólo sucedía en mi sueño, la chica decía que empezaba a sentir algo por un chico…
- Hola chicos. ¿Qué os pasado? – Preguntó preocupado el Inspector.
- He de decirle que el hombre que nos espiaba no era su hombre, era el Moro. Se había disfrazado como su hombre para engañarnos y casi lo consigue.
- ¡Maldito hijo de puta! Se ha cargado a mi chico; hace poco estuve en el bautizo de su primer hijo. ¡Las leyes blandas que ha traído la democracia son una mierda! En mis tiempos no se atrevían con los policías; sabían que si nos tocaban salíamos a la calle y los machacábamos. ¡Estoy hasta los cojones de que los detenidos llamen a sus abogados y se rían en nuestras caras! No podemos tocarlos; no podemos hablarles de un modo agresivo; a este paso no sé dónde vamos a llegar. Quiera Dios que no le ponga las manos encima a Ángel Delgado el Moro, porque el irá a la fosa común y yo a la cárcel.
- Lo siento mucho don Arturo; imagino cómo se siente.
- ¿Cómo os disteis cuenta de que no era mi hombre?
- Don Pablo Benavides nos comunicó que llevaba zapatos italianos.
- ¿Don Pablo? ¡Está muerto! – Exclamó el Inspector.
- Se comunica a través del Bragas. Cuando tiene algo que decirnos lo escribe en la pizarra.
- Ayudadme a pillar a ese hijo de la gran puta. – Nos pidió a don Pablo y a mí. - ¡Ah! Siento deciros que cuando quedamos no caí en la cuenta de que no todo el mundo vive tan intensamente las investigaciones como yo y que ya es muy tarde; Roger de Formical me ha dicho que no podía pasar la noche en vela porque ya la tenía pillada con ese proyecto suyo de las ordeñadoras de hormigas; en cuanto a Sole, tenéis que disculparla, no se lo habría perdido, pero mañana temprano tiene que hacer unas cosas importantes. Si os parece bien, podemos quedar para mañana. – Nos dijo el Inspector a modo de disculpa.
- No sé si podremos; mañana tenemos el torneo de fútbol sala en Pinos Puente.
- ¿Cuánto dura?
- Es un torneo de veinticuatro horas, así que si todo sale bien hasta pasado mañana por la mañana no terminaremos. Somos uno de los dos equipos favoritos. – Respondí.
- Puestas así las cosas, lo mejor será que vayáis a descansar para estar fuertes en el torneo. ¿Asistirá Julia?
- Imagino que sí, también irá su madre porque su novio, Rodrigo, juega en el otro equipo favorito.- Respondí.
- Pues allí estaré con más de mis chicos. Un acontecimiento así es perfecto para que el Moro aparezca. ¿A qué hora empieza?
- A las diez de la mañana.
- Allí nos veremos, al menos yo os veré. – Dijo con una gran sonrisa don Arturo.
- Hasta mañana y siento lo de su hombre.
- Gracias. Hasta mañana.
El Bragas y yo salimos de la Comisaría y nos marchamos a mi casa para poder dormir y así estar descansados para el torneo. Mis pensamientos se centraban en las palabras de don Arturo sobre las leyes de la democracia y su falta de dureza; al mismo tiempo recordaba el consejo de una profesora de la facultad “la ley está hecha para los cobardes, si os atacan es mejor que no os defendáis pues si le hacéis daño al atacante os demandará y arruinará vuestras vidas” Ciertamente era un dilema. La democracia había querido tener un ordenamiento jurídico garantista de los derechos de los individuos y tal vez se había pasado y lo había convertido en un paraíso para los delincuentes de otros países, que eran conscientes de que el delito que en sus países natales les costaría la vida o cárcel de por vida, en España se solucionaba con unos pocos años en un cárcel llena de actividades en la que cobraban un sueldo por estar encerrados y además se ganaban el derecho a permanecer en el país.
Cuando llegamos todos dormían, así que le pedí al Bragas que guardara silencio. Fuimos a la cocina donde preparé un par de vasos de leche que nos tomamos con unas galletas maría. Ya en mi dormitorio nos quitamos la ropa y nos metimos en la cama. Le pregunté al Bragas si no le molestaba la radio y me dijo que no, así que puse el programa de José María García; me había acostumbrado a dormir mientras o escuchaba decir insultos como abrazafarolas. El Bragas no se hizo de rogar y sus ronquidos no tardaron nada de tiempo en llegar. Para intentar quedarme dormido me concentré en el sonido de la voz de García; pese a ser bastante agresivo la costumbre hacía que me llegara el sueño. Tenía los ojos cerrados cuando otra voz sustituyó la de García e invadió mi sueño. Era más suave y su tono pretendía ser humorístico. La voz intentaba llamar a un tal Manolete para que dijera los fichajes que preparaban los equipos para la próxima temporada. Pero yo prefería a García; abrí los ojos y lo busqué en el dial para volver a cerrar los ojos. Al segundo volvió esa otra voz; se metía con García, a quien llamaba el butanito. La voz pertenecía a un tal José Ramón de la Morena y la emisora era la cadena Ser. Volví a cambiar de emisora en varias ocasiones hasta que me di por vencido. Don Pablo Benavides prefería a De la Morena y tenía la ventaja de que no necesitaba dormir. No tardó en finalizar el programa de deportes y le sucedió otro que logró captar mi atención; una locutora daba paso a llamadas de los oyentes que contaban sus problemas y a las de otros que intentaban darles ánimos y proponerles soluciones. Me fascinó la facilidad que demostraba la gente para contar sus cosas más íntimas ante el anonimato que les proporcionaba un medio de comunicación. Esposas contaban con detalle las intimidades de su matrimonio sin atreverse a hacerlo con sus amigas o con su propio esposo. Algunas llamadas eran muy tristes y otras casi llegaban a sacarte una carcajada por el modo en que las contaban. Llamó una chica de Granada con la voz muy parecida a la de Julia, aunque tal vez sólo sucedía en mi sueño, la chica decía que empezaba a sentir algo por un chico…
















26 comentarios:
Joer, la imagen que has elegido es, cuando menos, tenebrosa.....Arggggg!!!Lo que detesto a ese hombre....
Muy bueno!! Estoy con expectativas con ese torneo de fútbol. Tengo la impresión de que pueden pasar cosas... O por lo menos todos van a estar a la expectativa.
Me alegro de verte ya bien.
Besos
Qué tal todo? Hace tiempo que no te visito, ya sabes, mi mano está vieja y no quiere trabajar. Espero que todo bien, ya veo que tu imaginación sigue como siempre.
Por cierto, a ver si puedes ver pronto la serie, quiero saber tu opinión.
uN SALUDO!
Eh, cómo sigues niño?
Pues bien si has podido publicar, no?
jejeje
Y sí, mira, estoy de acuerdo con el inspector Franco. La ley cada vez es peor, y parece que los "choris" tienen más derechos que la gente de bien. Y no les hagas ná, que se las saben todas y te hunden la vida...
Qué asquito, de verdad!
Y bueno, quién dice que no podía ser Julia la que no podía dormir esa noche y contaba a través de las ondas esas cosillas? Mientras no fuera el programa que tenía Cristina Tárrega en Cadena Dial...
jajaj
Un beso, José Luis!!!
Conozco a mucha gente que se dormía escuchando a José Mª García, pero creo que no lo he escuchado en mi vida (salvo en alguna en alguna entrevista). Tampoco escucho a José ramón de la Morena. En casa no somos mucho de escuchar deportes, aunque sí la radio.
Me alegro que ya estés recuperado y en plena forma por lo que veo. Ya echábamos de menos tus maravillosas historias.
Muchos besos.
Sara.
Ya estoy de nuevo por aquí, creo que me he perdido muchas cosas. Espero que estes bien del todo.
Un saludo!
Menda:
puestos a detestar, mejor lo hacemos a quienes perpetraron el antenicidio.
Abrazos.
LadyMarian:
Espero que el torneo no decepcione.
Abrazos.
Samantha:
ya sé que estás algo tocada, pero ya mejorará, solo has de tener paciencia.
Muchas gracias por el esfuerzo.
Un gran abrazo.
Lourdes:
ya estoy mucho mejor, gracias. El programa al que hago referencia es "Hablar por hablar", en aquella época lo escuchaba bastante a menudo debido a mi insomnio.
Un abrazo.
Anabel Botella:
Eran dsos estilos contrapuestos y encabezados por personas que cada noche se tiraban los trastos a la cabeza.
Saludos
Sara:
Muchísimas gracias, eres un sol.
Un gran abrazo.
Sweety:
estoy mucho mejor, gracias.
Un gran abrazo.
Me gustó eso del vaso de leche con las galletas María.
Buen paseo radiofónico te mandaste.
Me recordaste al programa Encarna de noche, con el final ;)
Besos.
Estupendo relato, Jose.
Y ése final abierto a tantísimas oportunidades para el protagonista...
Un abrazo, y bienvenido de tu ausencia!
eva-la-zarzamora:
Me alegro mucho de que te haya gustado. gracias por el comentario.
Un abrazo.
Lasosita:
Muchas gracias. Al final quedan algunas cosas en el aire: la chica de la llamada; el desarollo del torneo...
Un abrazo.
HOla, que bueno que continuaste publicando. Seguire leyendote. Saludos.
Encantador... como siempre... te deja siempre leyendo con sentido hasta el final... soy fan del 'Bragas'
Un gran abrazo, espero encontrarte muy pronto.
un clásico de cuando yo era pequeña el famoso butanito y su estupenda frase ·en 2 palabras:im-presionante
Un besazo
Claudia:
gracias, ya me encuentro mejor y tengo la cabeza algo más despejada.
Un abrazo.
Abril:
Me alegro mucho de que te guste. respecto al Bragas, yo también lo soy.
Un gran abrazo.
Mª Ángeles Cantalapiedra:
Cierto, es todo un clásico; su especial vocabulario lleno de insultos inventados por él mismo inundó el modo de hablar de muchos españoles. Fue todo un fenómeno radiofónico.
Un gran abrazo amiga.
Aquí también se presenta todo un dilema cuando se trata de la justicia,sus garantías para unos y queotros...pero yo que viví y sufrí la feroz dictadura del 76...prefiero a esta democracia con todos sus errores y aciertos,discúlpame por irme del tema.
Volviendo, te pregunto qué es un abrazafarolas?
Los programas radiales donde las gentes cuentan sus vidas, me hace acordar que aquí lo típico es cuando
subimos a un taxi tomamos al conductor como al psicólogo y le empezamos a contar nuestras angustias,alegrías y demás...a veces se dá a la
inversa y prestamos nuestra oreja para escuchar
las más increibles confesiones del conductor...
es la vida!Saludos
Richard:
En España también veníamos de una larga dictadura y en mi opinión se quisieron ablandar tanto las leyes para diferenciarlas al máximo de las de la dictadura, que se pasaron y las han hecho demasiado blandas.
Abrazafarolas es una palabra inventada por el locutor de radio José María García, significa: lameculos, rastrero, servil
Gracias por el comentario.
Abrazos
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