viernes 6 de noviembre de 2009

Historias de la mili CXX: huídas


- Julia, pásame tu teléfono.
Me lo pasó y marqué el número de teléfono del Inspector Franco, quien no tardó en responder a la llamada:
- Inspector Franco, dígame.
- Buenas noches señor Inspector. Estamos en una cueva del Sacromonte y cuando nos disponíamos a salir nos hemos percatado de que hay un hombre en la calle que nos vigila.
- ¿Cómo es el hombre?
- No es alto; lleva una chupa de cuero negro; tiene una melena que casi le llega a los hombros; y aún no se ha quitado las gafas de sol a pesar de que hace rato que es de noche.
- No te preocupes por él; es de los míos. La nueva hornada de policías no sabe vestir con la dignidad que da el cargo.
- Tenía que comentarle otra cosa más. Tenemos nueva información sobre el asesinato de don Pablo Benavides.
- ¿Os la ha dado Candelaria la gitana? – Preguntó don Arturo con sorna.
- No, en realidad nos la ha dado el mismo don Pablo. El problema es que ha sido de un modo muy enigmático, por eso se me había ocurrido que podríamos vernos ahora con doña Sole y Roger de Formical; seguro que entre los dos son capaces de esclarecer las incógnitas.
- Nos vemos en la Comisaría a las doce.
- Allí estaremos.- Dije antes de colgar el teléfono y devolvérselo a Julia. – Me ha dicho el Inspector que el hombre de fuera es de los suyos; el que tiene asignado para la vigilancia de Julia. Podemos salir sin peligro.
- A mí me da no sé qué. Tengo un bulle bulle aquí dentro que me dice que algo malo va a pasar. Pero claro, si el Inspector lo ha dicho…
Cuando salíamos de la casa tras despedirnos de Candelaria, el Bragas empezó a escribir en la pizarra. Nos la enseñó y decía: “Ningún policía se puede permitir unos zapatos italianos hechos a mano”. Volvimos a entrar y permanecimos algo asustados. Volví a pedirle el teléfono a Julia para llamar al Inspector; en su lugar respondió una chica que no dejaba de repetir “El teléfono al que llama se encuentra apagado o fuera de cobertura”.
- Se me ha ocurrido una idea. – Dijo Julia.
La escuchamos con atención y nos pareció un buen plan. En unos minutos volvimos a salir de la cueva de Candelaria. En lugar de dirigirnos a la Cuesta del Chapiz, fuimos en dirección a la Abadía del Sacromonte. El falso policía nos seguía a cierta distancia. Caminábamos a ritmo lento para así dar una imagen despreocupada. Comenzamos la ascensión hasta la Abadía por el caminillo de curvas de herradura. El falso policía nos seguía. Tardamos un buen rato en realizar el ascenso. Una vez arriba, para no ser vistos desde abajo, nos agachamos y pegados al poyo que hace las veces de barandilla cada Jueves Santo cuando suben al Cristo de los Gitanos y a la Virgen entre hogueras encendidas en mitad del monte, nos dirigimos a otro camino más pequeño y menos conocido que baja de un modo más directo al evitar las curvas de herradura. Cuando el falso policía llegaba a la Abadía comenzamos nuestro frenético descenso. Bajamos lo más rápido y en silencio que nos era posible. Ya abajo, nos dimos cuenta de que el falso policía se había quitado la peluca dejando al descubierto la calva que lo delataba; resultó ser el Moro. Lo vimos sacar la pistola y comenzar el descenso, estábamos perdidos. Iniciamos una carrera desesperada en dirección a la Cuesta del Chapiz, pero el Moro nos comía terreno y además iba armado. Parecía que todo terminaría allí y que el sicario saldría vencedor; el muy cabrón sonreía. Julia se quitó el pañuelo con el que cubría su melena y dejó ver su rostro. La cara del Moro tornó en enfado al percatarse de que había perseguido a Candelaria y no a Julia Benavides. Pero yo era otro de sus objetivos y me apuntó. Un cubo lleno de agua sucia cayó sobre él mientras se escuchaba una voz que decía: “¡Primos que le quieren hacer daño a la Candelaria!” De un lugar vacío y con pocas casas salió como por arte de magia un centenar de gitanos armados con pistolas, rifles, palos… El Moro se quedó petrificado justo antes de que un niño de no más de ocho años acertara con una piedra sobre su cabeza. El Bragas y yo salimos de allí; era tanto el miedo y la tensión que teníamos que llegamos a Plaza Nueva a la carrera. Nos detuvimos junto a unos hippies que estaban sentados con la espalda apoyada en la fachada de la Real Chancillería. Nos verían muy mala cara cuando nos ofrecieron beber un trago de cerveza. Mientras el Bragas se empinaba el litro, yo sonreí satisfecho; el plan de Julia había salido bien; ella se encontraría segura en casa de su abuela. Seguimos por Reyes Católicos hasta Puerta Real; giramos a la derecha para entrar en la calle Mesones, que a esas horas estaba completamente vacía. No había un alma. El Bragas se detuvo frente al abandonado y austero edificio de la Diputación.
- Pepe Luis, me llama un hombre con una capa negra y un sombrero.
- No veo a nadie. – Dije yo asustado al recordar ver en el periódico algo sobre fantasmas en el edificio de la Diputación. – No le hagas caso.
- No puedo, necesita ayuda; no puedo dejarlo así al pobre hombre.
Salió a correr y se metió en el edificio por una pequeña abertura. Yo estaba fuera sin saber qué hacer. Me daba un miedo terrible entrar, pero no podía dejarlo con el fantasma.
- ¡Bragas! – Grité. No hagas que entre a por ti. Tenemos que ir a Comisaría para ayudar a tu amigo.
Nadie respondía, así que me armé de valor y entré. Todo estaba muy oscuro, encendí el mechero pero no alumbraba casi nada. Una corriente de aire helado recorrió mi espalda y me hizo correr unos metros hasta tropezar con una vieja mesa de oficina.
- ¡Bragas coño! ¡Sal de una puta vez!
Los cajones de la mesa salieron disparados contra mí. Me levanté y volví a correr hasta chocar con el Bragas; me abracé a él y le dije:
- No vuelvas a separarte de mí; es un lugar peligroso.- Mientras lo decía lo alumbré con el mechero y di un gran salto hacia atrás. El Bragas no era él mismo.
- Estás en mi convento y has sido un niño malo, ¡Mereces un castigo!
El tipo de la capa y el sombrero negros se había apoderado del cuerpo del Bragas, quien llevaba camino de tener más penetraciones en esa noche que la mejor prostituta de Granada.
- Bragas que soy yo, tu amigo Pepe Luis.
No respondía, su cuerpo venía a por mí con las manos por delante para apretarme el cuello hasta matarme.
- Don Pablo, haga algo que si yo muero a ver quién va a ayudar a Julia. – Grité para tocar la fibra sensible del otro fantasma que se había apoderado esa noche del Bragas.
No encontraba la salida y me vi arrinconado contra una pared; no tenía escapatoria. El Bragas, con ojos de loco que va a disfrutar del momento de mi muerte, se dirigía a mí inexorable para acabar con mi vida. Cogí una silla y se la estrellé en la espalda. Intenté cogerlo para salir de aquel lugar maldito pero pesaba demasiado y algo tiraba de él en otra dirección. Lo tenía cogido de los brazos y su cuerpo de mantenía completamente sostenido en el aire en situación horizontal. De repente sus piernas cayeron al suelo y pude sacarlo de allí. Lo llevé a rastras hasta la placeta de la Trinidad, donde lo acerqué a la fuente y le eché agua en la cabeza para reanimarlo; vaya noche llevaba el pobre.
- ¡Bragas! ¿Estás bien?
- No, lo he visto todo desde arriba; otra vez dame un puñetazo; te has pasado con lo de la silla. – Dijo mientras se quitaba el agua de la cara.

44 comentarios:

JR dijo...

Esos fantasmas son mas que peligrosos y el Bragas buen intermediario.

Saludos, cuídate con el bragas no estas muy seguro.

Menda. dijo...

Jo, pobre Bragas.....mira que recibe este buen hombre....pobrin.

zayi dijo...

Apenas me recupero de lo del Moro, vas y me sales con lo del Bragas...Muy bueno...fue una entrada de esas de impacto...el ritmo acelerado de la narrativa me gustó.
Besitos.

joselop44 dijo...

JR:
El pobre Bragas ya tiene bastante con ser una especie de imán de espíritus.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Menda:
La verdad es que el pobre se las lleva todas juntas.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Zayi:
Ya me apetecía algo de movimiento en la historia.
me alegro de que te haya gustado.
Muchas gracias por el comentario.
Un abrazo.

Vir dijo...

muy buen ritmo con un bragas que se las trae!
estuve leyendo ayer los de abajo para no perder el hilo
cada vez engancha más la historia y tiene vuelo propio
el personaje de bragas es a pesar de todo, un verdadero encanto para su lectura

beso

Anabel Botella dijo...

Yo también pienso que un policía no tiene dinero para permitirse unos zapatos italianos cosidos a mano... pero bueno, el Moro le da un poco de acción al relato y enseguida sabes de qué pie cojea cada personaje con solo elemento que le pongas.

Un beso ;)

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Bragas, te juro que leo nuevamente el nombre y me da cierta risa después de aquellas primeras historias que contaste y leí.

Un fuerte abrazo amigo.
Cuidate mucho, besos.

Gonzalo Vázquez Gabor dijo...

Movidita la jornada del Bragas! estuvo muy buena JOselo.
Estas historias no son comunes en la blogósfera, créeme que las disfruto.
Que pases un muy buen fin de semana, saludos!

alma dijo...

Buen fin de semana, Jose Luis.

Un besote!

eva-la-zarzamora dijo...

Jajaj pobrecito Bragas, menuda nochecita.

Está muy logrado el juego con el mechero.
Me gustó. Espero más.

Un abrazo.

joselop44 dijo...

Vir:
El personaje del Bragas es un encanto para la lectura y también lo es para la escritura.
Muchas gracuias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Anabel Botella:
Me alegro de que te haya gustado.
Saludos

joselop44 dijo...

Natalia Astuácas:
El bragas es elpersonaje cómico de la historia.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Gonzalo Vázquez Gabor:
Me alegro de que las disfrutes.
Muchas gracias.
Abrazos.

joselop44 dijo...

Alma:
Igualmente.
Un gran abrazo.

joselop44 dijo...

eva-la-zarzamora:
Me alegro mucho de que hayas disfrutado y que tengas ganas de más.
Muchas gracias por tu comentario.
Un abrazo.

sara dijo...

Me ha encantado, como siempre, este Bragas es increíble y tú imaginación ya no digamos.

Muchos besos.

Sara

Lourdes dijo...

Digo, por favor, que le van a hacer daño a una gitana? Por supuesto que allí aparece hasta el último gitanillo del Sacromonte a defender a la mujer...
Oye, me doy un paseo por Granada cada vez que vengo a tu blog. Me encanta...
:)

Besos, José Luis!

joselop44 dijo...

Sara:
Me alegro de que te haya gustado.
Muchas gracias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Lourdes:
Ya sabes que los gitanos se protegen mucho entre ellos. Cierto que suelo hacer referencia a los lugares por donde transitan mis personajes.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

El bragas es mi ídolo
buen finde

Sandy Benavente dijo...

Muy buena historia y gracias a tu mentecilla privilegiada que podemos difrutar de ellas; ahh gracias x incluir al moro nuevamente jeje. Saludines, k pases un excelente fin!!!

joselop44 dijo...

MªÁngeles Cantalapiedra:
Es un tipo muy especial.
Gracias por el comentario.
Saludos

joselop44 dijo...

Sandy Benavente:
Me alegro muchísimo de que te haya gustado.
Muchas gracias por tu comentario.
Un abrazo.

Valentín VN dijo...

Llevo varios días leyendo tus relatos y voy entendiendo la historia, aunque me está costando por las muchas lagunas que tengo al leer dede hace poco.

Pienso que sería interesante que añadieses un resumen que nos permita entender la historia anterior, aún cuando cada relato sea una unidad.

Debo decir que escribes de lujo y se hace tremendamente curiosa y amena la narración.

apm dijo...

!Genial!, !genialisima la entrada Jose!, absolutamente genial y trepidante... que buena!, emoción a tope... ya estabamos superando la angustia de la persecución del Moro cuestas abajo del Sacromonte, cuando llega el fantasma de la Diputación y se mete en el cuerpo del Bragas... y casi la diñas, hijo mio. !pobre Bragas, que, no gana pa fantasmas su cuerpo!

Me ha encantado tu entrada, está genialisima !que fuerte!. Genial maestro, que no decaiga la emoción

Un besote, ya sabes, supergordo

América dijo...

Suspenso,humor y multitud de imagenes estupendas que pasan por la imaginación al seguir tu relato,
que manera de pasearnos por la ciudad al hilo de la historia.
Noble el Bragas tiene al alma abierta sin duda.

Un cordial saludo José y felicitaciones por tan estupenda pluma,toda mi admiración.

joselop44 dijo...

Valentín VN:
Me alegro mucho de que te guste la historia. Pensaré en tu sugerencia.
Gracias por el comentario.
Saludos

joselop44 dijo...

apm:
Está claro que cada vez que ande algo decaído me basta con leer los comentarios que dejas en las entradas.
Muchísimas gracias. Realmente tras alguna entradas en que los personajes han estado encerrados, me apetecía hacerlos correr y así ofrecer algo de aventura.
Muchísimas gracias por el comentario.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

América:
Como dice Lourdes, en cada entrada los personajes pàsean por distintos lugares de Granada.
Amí también me ha gustado por su dinamismo y variedad.
Muchas gracias por elcomentario.
Un abrazo.

ROSA dijo...

Se las lleva todas juntas, me gusta visitarte, siempre es un placer

Un besito Rosa

Claudia dijo...

Muy buena y entretenida la lectura de hoy. Saludos y buen fin de semana.

medianoche dijo...

Interesante y buen relato, un entrada magnifica, llegue de paso y me alegro encontrarte, felicitaciones.

Saludos

joselop44 dijo...

ROSA:
Muchísimas gracias. A mí me encanta que me visites.
Un abrazo.

joselop44 dijo...

Claudia:
Me alegro mucho de que te haya gustado.
Muchas gracias por tu copmentario.
Un gran abrazo.

joselop44 dijo...

medianoche:
Me alegro de que te haya gustado lo que has encontrado en tu primera visita yq ue decidas repetir.
Muchas gracias por el comentario.
Un saludo

Lasosita dijo...

Creía que no podría decir que me ha gustado mucho, después de repetirlo tantas veces....

Así que te diré... GENIAL, DIVERTIDO Y EMOCIONANTE!

Gracias por tu imaginación, Jose... un biquiño!!

jordim dijo...

buen texto, sigue en ello.

joselop44 dijo...

Lasosita:
Muchísimas gracias. Me alegro mucho de que te haya gustado.
Un gran abrazo.

joselop44 dijo...

Jordim:
Muchas gracias.
Saludos

Richard dijo...

Qué momento! Muy acertada la estrategia femenina de Julia.Cuando leía me iba entrando un poco de
"chucho"...Oscuridad,Seres fantasmales y mucha adrenalina,elementos básicos para esta apasionante historia
Lo del Moro, su nueva aparición y como desbaratan
su asesina persecución ...por la mano de un niño es genial!Saludos
Pobrecito El Bragas!... como su cuerpo soporta
tantas "penetraciones"... es mi ídolo!

joselop44 dijo...

Richard:
Resultó muy emocionante esta parte de la historia. El Bragas es la estrella; el pobre lo soporta todo.
Un abrazo.

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